Internacional

Madre de niña asesinada se defiende ante señalamientos

En medio de la conmoción nacional por el trágico destino de Camila Gómez Ortega, la niña de 8 años cuyo caso ha estremecido a México, su madre, Magui Díaz, se ve obligada a enfrentar acusaciones que cuestionan su responsabilidad en lo sucedido. Este fin de semana, Díaz se defendió en los medios de comunicación después de que el secretario de Seguridad de Taxco, Guerrero, Doroteo Eugenio Vázquez, insinuara que ella tenía algún grado de culpa en el terrible suceso, generando una ola de críticas y polémica.

«Yo siempre he cuidado a mi hija. No es mi culpa», declaró Magui Díaz en una entrevista, refutando las acusaciones en su contra. Enfatizó que siempre estuvo atenta al bienestar de su hija y desafió los señalamientos, destacando que quienes la conocen pueden dar fe de su dedicación como madre.

Las palabras de Díaz surgieron después de que Vázquez sugiriera en una entrevista que había una «responsabilidad maternal» en el caso, insinuando que la madre había descuidado las medidas de seguridad necesarias. Ante la controversia suscitada, el secretario ofreció disculpas públicas por sus comentarios, reconociendo el impacto que estos habían tenido.

Sin embargo, organizaciones como Amnistía Internacional condenaron lo que consideraron una «revictimización» hacia la madre de Camila. Edith Olivares Ferreto, directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México, expresó su rechazo a las declaraciones de las autoridades locales y resaltó la importancia de asumir responsabilidades para garantizar la seguridad de las mujeres y niñas.

La tragedia en Guerrero se desató cuando una turba atacó a una mujer y dos hombres, presuntamente implicados en el secuestro y muerte de Camila, tras conocer la noticia. A pesar de las investigaciones iniciadas por la Fiscalía estatal, el caso ha suscitado indignación y preocupación por la violencia y el linchamiento público. Dos personas fueron detenidas por el feminicidio de Camila, incluyendo a un menor de edad, mientras que los hombres involucrados en el linchamiento resultaron ser víctimas de la misma violencia que condenaban.