A lo largo de la historia, distintas culturas han atribuido propiedades afrodisíacas a frutas, especias y platos específicos. Sin embargo, la ciencia es clara: no existen alimentos capaces de despertar el deseo sexual de manera directa o automática. La idea de que una comida “enciende” la libido responde más a creencias culturales que a efectos biológicos reales.
Frutas y alimentos con fama afrodisíaca
Productos como la fresa, el plátano, el higo, la granada o el aguacate suelen asociarse con el romance y la pasión. A ellos se suman otros alimentos populares como el chocolate, las ostras, la miel o las especias picantes.
Su reputación se basa en el simbolismo, la forma, el color o el contexto en el que se consumen, no en una capacidad real para activar el deseo sexual.

¿Qué dicen los expertos?
Desde el punto de vista médico, ningún alimento actúa sobre la libido como lo haría un medicamento. El deseo sexual depende de múltiples factores: el estado emocional, las hormonas, la salud física, el entorno y la conexión psicológica.
Algunos alimentos pueden mejorar el estado de ánimo, la energía o la circulación, lo que influye de manera indirecta en el bienestar general, pero eso no significa que provoquen deseo sexual por sí mismos.
Especialistas coinciden en que el cerebro es el principal detonante del deseo sexual. Cuando una persona cree que un alimento es afrodisíaco, puede experimentar una sensación de mayor disposición, producto del efecto placebo y del contexto emocional, no del alimento en sí.
Una cena agradable, un ambiente íntimo y una expectativa positiva suelen tener más impacto que cualquier ingrediente del menú.
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