Nuevamente, el calendario marca este 19 de enero con una etiqueta que genera tanta curiosidad como escepticismo: el Blue Monday.
Según la tradición digital, el tercer lunes de enero concentra la mayor carga de tristeza y desmotivación de todo el año. Sin embargo, detrás de esta supuesta «verdad científica» se esconde una historia que mezcla la psicología con una ingeniosa estrategia publicitaria.

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El origen de la «fórmula de la tristeza«
El concepto apareció por primera vez en 2005. En aquel entonces, el psicólogo británico Cliff Arnall presentó una compleja ecuación matemática para identificar el punto más bajo del ánimo humano. La fórmula combina variables que, a simple vista, parecen lógicas para cualquier persona que intenta sobrevivir al primer mes del año.
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La ecuación se desglosa de la siguiente manera:
- W (Clima): El frío invierno del hemisferio norte.
- D (Deuda): Los gastos excesivos de las festividades decembrinas.
- d (Sueldo): El dinero que aún no llega a finales de enero.
- T (Tiempo desde Navidad): La nostalgia por el fin de las vacaciones.
- Q (Metas incumplidas): La frustración al abandonar los propósitos de Año Nuevo.
- M (Motivación) y NA (Necesidad de cambio): Los niveles de impulso personal para avanzar.
¿Es ciencia real o un invento publicitario?
A pesar de la popularidad del término, la comunidad científica internacional rechaza tajantemente la validez de esta fórmula. Expertos aseguran que es imposible medir las emociones humanas con una ecuación que mezcla unidades de medida incompatibles.
De hecho, el propio Cliff Arnall admitió años después que el concepto nació como un encargo para una agencia de viajes. La empresa buscaba incentivar la compra de boletos de avión para contrarrestar el supuesto «bajón» anímico de enero. Por esta razón, muchos consideran que el Blue Monday es una profecía autocumplida: nos sentimos tristes simplemente porque internet nos dice que deberíamos estarlo.
Cómo vencer el desánimo este 19 de enero
Aunque la ciencia no respalde la fecha, es innegable que enero representa un desafío emocional para muchos debido a la presión social por los «nuevos comienzos». Para transformar este lunes gris en uno productivo, los especialistas sugieren:
- Conectar con otros: Una charla con amigos o familia reduce los niveles de cortisol.
- Evitar la presión de los propósitos: Ajustar las metas a objetivos realistas y pequeños pasos.
- Realizar actividades placenteras: Leer un libro, ir al cine o simplemente caminar al aire libre ayuda a despejar la mente.
En conclusión, este Blue Monday tiene el poder que cada uno decida darle. Más allá de las fórmulas y el marketing, cualquier día es una oportunidad para cuidar la salud mental y buscar el bienestar personal.

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