Con la llegada del Año Nuevo, miles de personas en todo el mundo repiten un ritual que gana fuerza con el paso de los años: la creación del vision board o tablero de visión. Esta práctica, que combina planificación, visualización y motivación personal, se ha convertido en una de las herramientas más utilizadas para iniciar el 1 de enero con metas claras y propósitos definidos.
Lejos de tratarse solo de una tendencia en redes sociales, el vision board tiene bases psicológicas y culturales que explican por qué tantas personas lo eligen justo en el primer día del año.
El significado del 1 de enero como punto de partida
El 1 de enero simboliza un nuevo comienzo. A nivel cultural y mental, representa el cierre de un ciclo y la oportunidad de empezar de nuevo. Por esta razón, muchas personas se sienten más motivadas a plantearse cambios, objetivos y hábitos durante esta fecha.
Desde la psicología, este fenómeno se conoce como el “efecto del nuevo comienzo”, que explica por qué el cerebro está más dispuesto a aceptar retos y compromisos cuando percibe que inicia una nueva etapa.
¿Qué es exactamente un vision board?
El vision board es un tablero, físico o digital, que reúne imágenes, palabras y frases relacionadas con los objetivos que una persona desea alcanzar durante el año. Su finalidad es mantener esas metas visibles y presentes en la vida diaria, reforzando el enfoque y la motivación.
Suele incluir aspiraciones vinculadas al trabajo, la economía, la salud, los viajes o el crecimiento personal, siempre alineadas con lo que cada persona quiere construir en el nuevo año.

Una herramienta con raíces psicológicas
Aunque muchos lo asocian con lo espiritual, el vision board tiene una fuerte base en la visualización creativa. Una técnica utilizada desde hace décadas en ámbitos como el coaching y el deporte de alto rendimiento. Atletas y profesionales han empleado la visualización para reforzar la confianza, mejorar el desempeño y mantener la concentración en objetivos específicos.
Con el tiempo, esta práctica se trasladó al ámbito personal y se popularizó como una herramienta accesible para cualquier persona.
De la autoayuda a las redes sociales
El concepto moderno del vision board ganó notoriedad en la segunda mitad del siglo XX, impulsado por libros de desarrollo personal y técnicas de crecimiento individual. Más recientemente, su expansión se aceleró gracias a plataformas digitales como Pinterest e Instagram, donde miles de usuarios comparten sus tableros cada inicio de año.
Este fenómeno colectivo ha consolidado al 1 de enero como el día más común para realizarlo, al coincidir con las resoluciones de Año Nuevo y los rituales de cierre e inicio de ciclos.
¿Cómo se realiza un vision board?
No existe una única forma correcta de hacerlo. Algunas personas optan por cartulinas y recortes, mientras otras prefieren herramientas digitales. En general, el proceso incluye:
- Definir objetivos claros para el nuevo año.
- Seleccionar imágenes y palabras que representen esas metas.
- Colocar el tablero en un lugar visible, como una habitación u oficina.

Más que un ritual, un compromiso personal
Especialistas coinciden en que el vision board funciona mejor cuando se acompaña de acciones concretas. Visualizar metas ayuda a mantenerlas presentes, pero el verdadero impacto aparece cuando se traducen en decisiones y hábitos diarios.
Así, para muchas personas, crear un vision board el 1 de enero no es solo un ritual de Año Nuevo, sino una forma de marcar intención, enfoque y compromiso con los objetivos que desean alcanzar durante los próximos doce meses.






