Esa necesidad imperiosa de comer algo dulce apenas terminas el almuerzo no es falta de voluntad; es biología pura. Según explica el doctor José Manuel Felices, experto en nutrición, este fenómeno ocurre porque el cuerpo libera insulina para procesar los alimentos, lo que genera una bajada de glucosa en sangre que el cerebro interpreta como una orden para buscar azúcar.
Sin embargo…











