En 1988, Michael Jackson estrenó el videoclip de Smooth Criminal y presentó uno de los pasos de baile más icónicos de su carrera: una inclinación hacia adelante de 45 grados sin caer al suelo. La imagen dio la vuelta al mundo y generó teorías sobre magia, efectos de cámara y hasta dobles de cuerpo.
La realidad, sin embargo, fue una mezcla de tecnología innovadora y entrenamiento…