El café y el té forman parte de la rutina diaria de millones de personas en el mundo. Más allá de ayudar a despertar por la mañana, investigadores han estudiado su posible impacto en la memoria y la salud cognitiva.
Diversos trabajos científicos sugieren que ambas bebidas, consumidas con moderación, podrían aportar beneficios al funcionamiento del cerebro. Sin embargo, los expertos aclaran que no sustituyen hábitos saludables como dormir bien, ejercitarse y mantener una alimentación equilibrada.
¿Cómo influye el café en la memoria?
El café contiene cafeína, un estimulante natural que actúa directamente sobre el sistema nervioso central. Esta sustancia bloquea la adenosina, un compuesto relacionado con la sensación de sueño, lo que aumenta el estado de alerta.

Algunos estudios indican que la cafeína mejora la memoria de trabajo y la concentración a corto plazo. Además, investigaciones epidemiológicas han encontrado una posible relación entre el consumo moderado de café y un menor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo en la edad adulta.
Los científicos continúan analizando estos efectos, pero los resultados muestran asociaciones prometedoras.
El té y su combinación de antioxidantes
El té, especialmente el té verde, contiene cafeína en menor cantidad que el café, pero incorpora otros compuestos como la L-teanina, que favorece la concentración sin generar tanta estimulación.
También aporta antioxidantes, entre ellos las catequinas, que ayudan a proteger las células del estrés oxidativo. Algunos estudios observacionales vinculan el consumo regular de té con un mejor desempeño en pruebas de memoria y función ejecutiva.
Especialistas recomiendan un consumo moderado, que suele situarse entre una y tres tazas al día, dependiendo de la tolerancia individual. El exceso de cafeína puede provocar insomnio, ansiedad o palpitaciones, factores que afectan negativamente el rendimiento cognitivo.
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