Ácido fólico (vitamina B9) ayuda en procesos de crecimiento celular y en la síntesis de ADN. Por eso, algunos expertos analizan su posible vínculo con la calidad del esperma y la integridad del material genético.
Parte del interés nace de una realidad frecuente: varios casos de infertilidad se relacionan con parámetros del semen, como cantidad, movilidad o forma. En ese escenario, la nutrición y ciertas vitaminas se estudian como apoyo, no como solución única.

Lo que muestra la evidencia y lo que aún falta
Los estudios no cuentan una sola historia. En un ensayo clínico grande, la suplementación en hombres con ácido fólico y zinc no mostró mejoras claras en calidad seminal ni en resultados de embarazo. Eso frena la idea de usarlo como “receta” universal.
Al mismo tiempo, revisiones de ensayos señalan señales puntuales: el ácido fólico por sí solo podría ayudar en algunos casos con la movilidad del esperma, pero la certeza todavía es limitada. En resumen: hay hipótesis prometedoras, pero la ciencia aún ajusta dosis, tiempos y perfiles de pacientes que sí podrían beneficiarse.
Cómo usarlo con seguridad si se busca embarazo
Si un hombre piensa en tomar ácido fólico, lo más seguro es hacerlo con guía médica. La suplementación sin control puede tapar problemas o no atacar la causa real.
Checklist práctico (sin improvisar):
- Consulta con urólogo o especialista en fertilidad antes de iniciar.
- Pide evaluación: espermatograma y revisión de hábitos y salud general.
- Evita “mega dosis” por cuenta propia: el exceso no siempre aporta beneficio.
- Revisa también vitamina B12 si el médico lo considera, para evitar confusiones clínicas.
- Prioriza alimentos con folato (verduras de hoja, legumbres) y usa suplementos solo si corresponde.
El ácido fólico podría ser una pieza de apoyo en algunos casos, pero no reemplaza un diagnóstico completo ni un plan médico bien definido.











