Que un cargador de celular esté ligeramente tibio puede ser normal, pero cuando el calor es excesivo se convierte en una señal de advertencia. Especialistas en tecnología coinciden en que el sobrecalentamiento frecuente puede afectar tanto al dispositivo como a la seguridad del usuario.
El problema suele estar relacionado con accesorios defectuosos, uso inadecuado o fallas en la conexión eléctrica.
Las causas más comunes del sobrecalentamiento
Entre los factores más habituales se encuentran el uso de cables dañados, cargadores genéricos o no certificados, enchufes en mal estado y la falta de ventilación durante la carga. Además, utilizar el celular mientras se carga —especialmente para juegos o videos— incrementa el consumo de energía y eleva la temperatura del adaptador.

Qué hacer para solucionar el problema
Las recomendaciones apuntan a acciones simples pero efectivas. Cambiar el cable de carga, usar un cargador original o certificado, probar otro tomacorriente y evitar superficies cerradas o acolchadas durante la carga suelen reducir el calor de forma inmediata.
También se sugiere no cubrir el dispositivo, retirar fundas gruesas y revisar que el puerto de carga esté limpio, ya que la acumulación de polvo puede interferir con la correcta transmisión de energía.
Cuándo es mejor reemplazar el cargador
Si el cargador continúa calentándose incluso después de aplicar estas medidas, lo más seguro es dejar de usarlo y reemplazarlo. Persistir con un adaptador defectuoso puede provocar daños al teléfono, cortocircuitos o riesgos eléctricos mayores.
Cargar el celular de forma segura no solo protege el equipo, sino que previene accidentes en el hogar. La recomendación es clara: si el cargador quema al tacto, no es normal, y atender el problema a tiempo puede evitar consecuencias mayores.
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