No se guardó nada. En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, Donald Trump dedicó buena parte de su intervención a dos países que lleva meses señalando: Cuba e Irán. En ambos casos subió el tono.
Sobre la isla fue tajante:
«Es un Estado absolutamente fallido. Está fracasando como nunca antes y caerá», dijo, y remató con una frase que quedará grabada: «El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba». Mientras la pronunciaba, la delegación cubana se levantó y salió del salón. Trump insistió en que su Gobierno busca un «cambio fundamental» en la isla. Además, mencionó que el secretario de Estado, Marco Rubio, ya está negociando por su cuenta.
Con Irán, el tono no bajó. «Irán no tendrá un arma nuclear», repitió, y planteó la pregunta que resume toda su estrategia: ¿se llega a un acuerdo que les permita reconstruirse, o aniquilo a la República Islámica? Aun así, dejó una puerta abierta. Cree que ese acuerdo podría cerrarse justo después de las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos. «No tendría sentido no hacerlo», explicó, y aclaró algo que suena casi a advertencia personal: él no se presenta a la reelección. Así que no tiene nada que perder negociando.
El mandatario también repasó los 51 años de gobierno del régimen iraní, al que acusó de haber sembrado «muerte, carnicería y caos» en todo Oriente Medio. Además, recordó que su primer intento de negociación, al asumir el cargo, terminó en un rotundo no por parte de Teherán. «Fue un gran error», sentenció.
El resto del discurso no se quedó corto. Trump defendió la fortaleza económica y militar de su país —mencionó una inversión militar que llegará a USD 1,5 billones en este mandato—. También habló de la reciente captura de Nicolás Maduro en Caracas. Además, adelantó la construcción de dos bases militares en Groenlandia por un acuerdo que se firma este mismo martes. Por otro lado, se mostró optimista sobre un pronto acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania.











