Las palmeras se doblaban, el viento silbaba cada vez más fuerte, y de pronto todo quedó a oscuras. Así vivió Puerto San Carlos la llegada del huracán Polo, que tocó tierra la madrugada de este martes en el noroeste de México, en el límite entre las categorías 2 y 3, con vientos de 175 kilómetros por hora.
Un pueblo que se prepara para lo peor
El ciclón entró justo al sur de la localidad de Las Barrancas, en Baja California Sur. La crecida del mar ya rompió varios tramos de una barrera de arena que servía de contención en Puerto San Carlos, un pueblo de unos 6.000 habitantes que vive principalmente del turismo. Mientras algunos se refugiaron en un albergue instalado en la escuela secundaria, otros decidieron quedarse en casa. «Siempre me la pasé aquí en los huracanes y nunca me pasó nada. Confío en Dios», respondió Salvador Palma cuando un equipo de la Marina fue a pedirle que evacuara.
Un huracán errático desde el inicio
Polo se movió de forma impredecible durante días, pasando de categoría 4 a 5 en varias ocasiones antes de tocar tierra; inicialmente se preveía que llegara apenas en categoría 1. Es, además, el primer huracán de la temporada que impacta esta zona, uno de los tramos de México más expuestos a ciclones tropicales, que este año se prevén más intensos por el fenómeno de El Niño.
Un despliegue militar de casi 7.000 efectivos
Las fuerzas armadas movilizaron cerca de 7.000 militares en la región. Se suspendieron las clases y el trabajo presencial de empleados públicos, y no hay actividad marítima ni acceso a playas. La alerta de huracanes ya se extendió también al estado de Sonora.
Otra tormenta en el radar
Los meteorólogos vigilan además a Rachel, una tormenta tropical con potencial de fortalecerse en el Pacífico, que según el servicio meteorológico podría terminar dirigiéndose hacia la misma península.











