Recientemente, la prestigiosa casa de subastas Aguttes vendió en París el icónico guante con cristales Swarovski que Michael Jackson utilizó en 1988. La mítica prenda desató una intensa puja entre coleccionistas y expertos en memorabilia musical, consolidándose como la pieza más valiosa de todo el evento.
Efectivamente, el comprador final desembolsó la impactante cantidad de 113.737 euros (alrededor de 130.000 dólares al cambio actual) para quedarse con el accesorio. El artista usó este par específico de guantes brillantes durante los ensayos previos a su histórico concierto en el estadio de Wembley.

También puedes leer: Clint Eastwood se retira del cine a sus 96 años marcando el fin de una era
El nacimiento de una marca registrada en la moda
Aunque el cantante utilizó distintas variantes de esta prenda a lo largo de sus giras, este diseño en particular definió su identidad artística en los escenarios del mundo. Por consiguiente, el guante se convirtió en un símbolo de la cultura pop global, al mismo nivel que sus chaquetas de corte militar, sus sombreros de ala y su inolvidable paso de baile moonwalk.
Durante 1980 y 1990, Michael Jackson no solo transformó la industria de la música, sino que también revolucionó la moda y el entretenimiento visual. Por esta razón, cualquier artículo auténtico que pertenezca al intérprete de Thriller —el álbum más vendido de la historia de la música— alcanza cotizaciones exorbitantes debido a su extrema exclusividad y profundo valor histórico.
Un mercado de millones que no para de crecer
Cabe destacar que esta venta no es un hecho aislado dentro de la industria. A lo largo de los últimos años, múltiples pertenencias del astro musical han protagonizado subastas millonarias en diversos continentes. Entre los objetos más codiciados por los inversionistas destacan los vestuarios originales de sus videos musicales, cartas manuscritas de su puño y letra, e incluso premios internacionales.
Casi dos décadas después de su fallecimiento, el misticismo que rodea a la figura de Michael Jackson se mantiene completamente vivo. Con esta última venta en la capital francesa, queda claro que sus fanáticos y los grandes inversionistas están dispuestos a pagar lo que sea por poseer un fragmento de la historia del pop.
–











