A sus 41 años, Khloé Kardashian reveló que padece sarmasofobia, un trastorno de ansiedad que le genera un miedo paralizante hacia el amor, las citas y la intimidad romántica.
Durante el episodio más reciente de su podcast, mientras entrevistaba a su hermana Kim Kardashian, la empresaria abrió su corazón sobre su situación sentimental. Ante la confesión de Kim de que no tiene tiempo para salir con nadie debido a sus estudios de derecho, Khloé fue un paso más allá.
La fundadora de Good American admitió que la simple idea de una cita le resulta «aterradora». De hecho, confirmó que lleva tres años sin mantener relaciones sexuales desde su ruptura definitiva con el baloncestista Tristan Thompson.
“No puedo vivir así para siempre. Tengo miedo de tener tanto miedo. Quizás necesite ir a terapia para eso”, confesó Khloé con una honestidad brutal.
¿Por qué Khloé evita el amor? El peso de las traiciones
Para los expertos, el diagnóstico de Khloé no es una sorpresa. Su historial amoroso ha estado marcado por el escrutinio público y el desamor. Por un lado, sufrió las constantes infidelidades de Tristan Thompson, padre de sus hijos True y Tatum. Por otro, enfrentó un matrimonio turbulento con Lamar Odom, marcado por las adicciones del exjugador de la NBA.
En consecuencia, el doctor Levine, psicólogo de Beverly Hills, explicó para el Daily Mail que este comportamiento es una respuesta defensiva natural. Según el especialista, tras sufrir traiciones sistemáticas, es común que las personas se refugien en su trabajo o en la crianza de sus hijos para sentirse «seguras».

El camino a la recuperación: ¿Qué es la sarmasofobia?
De acuerdo con Psychology Today, la sarmasofobia es un miedo irracional a las relaciones sentimentales que provoca altos niveles de evitación. Sin embargo, no todo está perdido para la celebridad. Especialistas sugieren que tratamientos como la terapia cognitivo-conductual o la terapia de exposición podrían ayudarla a retomar su vida social de forma gradual.
Por el momento, Khloé asegura sentirse cómoda en su burbuja de soledad, aunque reconoce que el aislamiento absoluto podría convertirse en una trampa emocional a largo plazo.

–











