Pekín ha decidido jugar una nueva carta en su desesperada batalla para aumentar la natalidad. Desde el pasado 1 de enero de 2026, los fármacos y productos anticonceptivos en China han perdido el beneficio de no pagar impuestos que disfrutaron durante más de tres décadas.
Ahora, artículos tan básicos como los preservativos y las píldoras de planificación familiar están sujetos al Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 13%, la tasa estándar para la mayoría de los bienes de consumo en el gigante asiático.

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De la restricción al incentivo forzado
Esta medida marca un contraste radical con la antigua «política del hijo único» que rigió el país entre 1980 y 2015. Durante esos años, el Gobierno promovía activamente la anticoncepción e incluso la ofrecía de forma gratuita para limitar el crecimiento poblacional. Sin embargo, en este 2026, la realidad es otra: las muertes superan a los nacimientos y la población ha menguado por tres años consecutivos.
Para intentar revertir esta tendencia, las autoridades han diseñado una estrategia de «cal y arena». Mientras encarecen el control de la natalidad, la nueva Ley del IVA exime de impuestos a los servicios de guardería, servicios matrimoniales y cuidado de ancianos, buscando aliviar la carga económica de quienes sí deciden formar una familia.
Burlas en redes y alertas de salud pública
A pesar de las intenciones de Pekín, la reacción en plataformas como Weibo no se ha hecho esperar. Muchos usuarios han tomado la noticia con ironía, señalando que un impuesto del 13% no convencerá a nadie de tener hijos, dado que el costo de crianza sigue siendo infinitamente superior al de una caja de preservativos.
No obstante, los expertos miran el panorama con mayor preocupación. Demógrafos y especialistas en salud advierten que este encarecimiento podría disparar:
- Embarazos no planificados: Especialmente en poblaciones de bajos recursos.
- Aumento de ITS: China ya registra cifras preocupantes de sífilis y VIH, y el menor acceso a preservativos podría agravar la situación.
- Abortos clandestinos: Con cifras que ya rondan los 10 millones de procedimientos anuales, el riesgo de que las mujeres recurran a clínicas ilegales es latente.

¿Una táctica invasiva?
Para muchas mujeres chinas, esta reforma tributaria se percibe como un nuevo intento del Estado por disciplinar sus cuerpos. «Es una gestión de nuestro deseo sexual», denuncian voces desde el interior del país, sintiendo que la soberanía reproductiva vuelve a ser moneda de cambio en la planificación económica nacional.
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