Donald Trump declaró que Estados Unidos “dirigirá” Venezuela hasta que pueda concretarse una transición “pacífica”, “adecuada” y “sensata”. Según dijo, busca evitar que el país caiga en un escenario similar al de años anteriores tras un cambio de liderazgo.
En ese mismo mensaje, Trump señaló que sus fuerzas están listas para una segunda oleada de ataques “mucho mayor” si lo considera necesario, aunque no detalló cómo ni cuándo ocurriría.
El “equipo” que lideraría la transición y el rol de la oposición
Trump afirmó que la transición estará encabezada por “un equipo” y mencionó al secretario de Estado Marco Rubio y al jefe del Pentágono Peter Hegseth, en coordinación con sectores de la oposición venezolana.
El mandatario aseguró que no ha conversado con la líder opositora María Corina Machado, al ser consultado por la prensa. Tampoco ofreció precisiones sobre la estructura que implementaría EE. UU. para “gobernar” el país, ni un plazo.
La declaración abre preguntas inmediatas: cuánto tiempo planea EE. UU. mantenerse al mando, cómo operará esa administración, qué respaldo tendrá a nivel internacional y qué ocurrirá dentro de Venezuela en el corto plazo.
Por ahora, la atención se centra en las confirmaciones oficiales que puedan ampliar lo dicho por Trump y en las reacciones de actores políticos dentro y fuera del país.
El anuncio marca un punto de alta tensión regional y deja el tablero abierto. Las próximas horas serán decisivas para entender si el plan anunciado se traduce en medidas concretas y cuál será la ruta real hacia una transición.






