En medio de la creciente presión financiera de Estados Unidos, Irán registró una contracción económica del 10,1% entre marzo y mayo de 2026, el primer trimestre del año persa, tras casi siete meses de guerra, según datos del Centro de Estadística iraní difundidos por EFE.
El petróleo, el sector más golpeado
El deterioro coincidió con ataques contra industrias petroquímicas y siderúrgicas —que el año anterior habían generado exportaciones por USD 13.000 y 6.000 millones, respectivamente—. La actividad petrolera y gasífera fue la más afectada, con una caída del 26,4%, seguida de la industria y minería (-14,7%). Solo la agricultura creció (2,3%).
El bloqueo redujo las ventas de crudo en un 85%
Las exportaciones de petróleo iraní se desplomaron a unos 260.000 barriles diarios este mes, frente a los cerca de 1,7 millones del año anterior, según la firma de análisis Kpler. La caída eliminó la principal fuente de ingresos de Teherán. Los Emiratos Árabes Unidos, una de las principales vías del comercio iraní, suspendieron el 19 de agosto todos sus intercambios comerciales y financieros con Irán.

El rial, en su mínimo histórico
La moneda iraní cayó desde alrededor de un millón por dólar hace un año hasta más de 2,2 millones de riales por dólar en la actualidad. Las cifras oficiales sitúan la inflación promedio de los últimos 12 meses en 69,9%, aunque EFE reporta que la inflación interanual alcanzó el 89%, con los alimentos subiendo al doble de ese ritmo.
Cada día más pobres
El desempleo subió a 9,1% y unas 450.000 personas perdieron su empleo respecto al año anterior. La crisis alcanza incluso a quienes conservan su trabajo: el salario mensual medio ronda los USD 125, mientras que las necesidades básicas de un hogar ascienden a unos USD 450. «Cada día somos más pobres», resumió Mahnaz, una empleada de 34 años en Teherán.
El presidente reconoce la crisis
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, admitió que el comercio total cayó entre 25% y 35%, y reconoció que el país entró en «una fase mucho más difícil y peligrosa» a causa de la guerra. Irán dispone de reservas de gasolina para apenas dos meses, pese a ser productor de petróleo, por su limitada capacidad de refinación.
El temor de fondo: nuevas protestas
Analistas creen que la presión podría acercar una negociación. «Están bajo una presión económica muy, muy grave (…) tendrán que negociar», sostuvo Ali Ansari, profesor de la Universidad de St Andrews. Los dirigentes iraníes, además, temen que el deterioro económico reactive las protestas nacionales que reprimieron en enero.











