Ecuador y Estados Unidos han ratificado un acuerdo de cooperación militar y de seguridad para desmantelar las estructuras financieras de organizaciones criminales durante este año. Esta ofensiva conjunta se centrará en erradicar el narcotráfico y la minería ilegal, con un énfasis especial en la vigilancia de la frontera norte y las rutas estratégicas del Pacífico.
El anuncio se oficializó en Quito tras una reunión de alto nivel entre el subsecretario de Defensa de EE. UU., Joseph Humire, y las principales autoridades del gabinete de seguridad ecuatoriano, incluyendo a la canciller Gabriela Sommerfeld y los ministros de Defensa e Interior.
El plan de acción contempla intervenciones tácticas en zonas críticas donde el extractivismo ilícito y el tráfico de sustancias financian a grupos armados, reforzando además el blindaje de los puertos marítimos para evitar la salida de cargamentos ilícitos.

Respecto a la operatividad en territorio nacional, el jefe del Comando Conjunto, Henry Delgado, confirmó que la estrategia ya está definida y contará con el respaldo de tecnología de punta proporcionada por el gobierno estadounidense. Esta integración tecnológica busca potenciar las tareas de inteligencia y vigilancia en corredores vitales para las economías criminales que operan entre Ecuador y Colombia.
Sobre la posible participación directa de personal militar extranjero, el ministro del Interior, John Reimberg, prefirió mantener la reserva de los detalles logísticos por razones de seguridad nacional. No obstante, aseguró que los pormenores del plan se verán reflejados en resultados operativos contundentes que se evidenciarán en el corto plazo, devolviendo así el control territorial al Estado ecuatoriano.











