El director técnico de Barcelona SC, César Farías, denunció públicamente los graves actos de violencia que sufrió la delegación torera antes de ingresar al estadio. Durante la rueda de prensa, el estratega venezolano priorizó la seguridad humana sobre el resultado deportivo y lamentó el ambiente hostil que empañó la fiesta del fútbol.
«Entiendo la rivalidad deportiva, pero eso no merece que se cobre vidas humanas», manifestó Farías notablemente afectado. El entrenador relató momentos de terror en los exteriores del recinto, donde familias con niños y bebés buscaban refugio desesperadamente ante los disturbios. Por esta razón, el timonel torero enfatizó que este tipo de conductas resultan completamente inaceptables desde el punto de vista social.

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Jugadores afectados y presiones para jugar
Farías reveló que entre siete y ocho futbolistas inhalaron gas pimienta debido a los incidentes. Por si fuera poco, las autoridades y organizadores ejercieron una fuerte presión para obligar al plantel a disputar el cotejo.
«En mis más de 30 años en el fútbol es la primera vez que nos presionan para jugar», criticó el DT de Barcelona SC. Según sus declaraciones, la directiva y el cuerpo técnico contemplaron seriamente la opción de retirarse del escenario. Sin embargo, decidieron jugar por respeto mutuo hacia la afición que ya ocupaba las gradas, aunque el vestuario saltó a la cancha sin motivación alguna.

Un llamado urgente a la sociedad
Finalmente, el seleccionador advirtió sobre el peligro de ceder ante los actos de intimidación que manchan el balompié ecuatoriano. Sostuvo con firmeza que los clubes no pueden convertirse en cómplices del miedo ni del amedrentamiento de actores ajenos al deporte. «Me voy con mucha tristeza de todo lo que pasó hoy; sentí un clásico sin alegría», concluyó Farías, cerrando una de las jornadas más oscuras del torneo nacional.
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