El Levi’s Stadium de Santa Clara fue testigo de una exhibición de jerarquía. Los Seattle Seahawks se proclamaron campeones de la NFL tras derrotar con autoridad a los New England Patriots en el Super Bowl LX.
Bajo la batuta de un resurgido Sam Darnold y una unidad defensiva que rozó la perfección, el equipo del estado de Washington levantó su segundo trofeo Vince Lombardi en la historia de la franquicia.

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Sam Darnold: El director de la victoria
Desde el primer cuarto, Seattle impuso las condiciones del juego. Sam Darnold manejó los tiempos con una precisión quirúrgica, moviendo las cadenas frente a una defensiva de los Patriots que, aunque evitó daños mayores en la zona roja inicialmente, no pudo frenar el avance constante. Debido a esta resistencia en las diagonales, el pateador Jason Myers se convirtió en figura temprana al convertir cuatro goles de campo que adelantaron a los Seahawks 12-0.
Por consiguiente, la presión recayó sobre New England, que nunca encontró respuestas ante el asedio constante de la defensiva de Seattle. Fue en el último cuarto cuando el marcador finalmente se rompió: Darnold conectó un pase magistral con Barner, quien capitalizó el primer touchdown del encuentro. Con el punto extra, Seattle estiró la ventaja a un contundente 19-0.

Reacción tardía de los Patriots y sentencia defensiva
A pesar del dominio esmeralda, los Patriots intentaron una remontada heroica. El mariscal de campo Drake Maye lideró una serie ofensiva efectiva que culminó en las manos de Mack Hollins para el 19-7. No obstante, los Seahawks recuperaron la calma rápidamente y sumaron tres puntos más mediante otro gol de campo, dejando el marcador 22-7.
El momento definitivo llegó cuando la defensa de Seattle volvió a brillar. Tras presionar intensamente a Maye, el quarterback de los «Pats» soltó el ovoide; Nwosu recuperó el balón y lo transportó hasta las diagonales, sentenciando el destino del partido. Aunque New England descontó sobre el final con un pase de Maye hacia Stevenson, el esfuerzo resultó insuficiente. De esta manera, el marcador final de 29-13 (ajustado por jugadas finales) selló la gloria para Seattle.
Una noche redonda en Santa Clara
Además del éxito deportivo, la edición 60 del Super Bowl quedará en el recuerdo por el impactante show de medio tiempo de Bad Bunny.
El artista puertorriqueño electrizó a los asistentes con sus éxitos y un potente mensaje cultural, sirviendo como el intermedio perfecto para una noche donde Seattle demostró por qué es el nuevo monarca de la NFL.
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