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¿Comer comida quemada causa cáncer? Esto dicen los expertos

Evitar el negro intenso al cocinar ayuda a reducir compuestos no deseados.

Evitar el negro intenso al cocinar ayuda a reducir compuestos no deseados.

El “quemado” puede aumentar sustancias como acrilamida y compuestos del humo. Las agencias de salud recomiendan evitar el negro intenso y cocinar a temperaturas más moderadas. A veces es un descuido: se pasó el pan, se pegó la papa, se “chamuscó” la carne. Y aparece la duda que asusta.

La ciencia no habla de magia ni de condenas por una mordida. Habla de compuestos que suben con el calor alto y el carbón visible. Entonces, ¿Cuándo es un problema real y qué se puede hacer?

Lo que aparece cuando se pasa de dorado a negro

En alimentos ricos en almidón, como papas, pan o galletas, el calor alto puede formar Acrilamida. Esto ocurre sobre todo al freír, hornear o tostar por encima de 120 °C.

En carnes asadas o a la parrilla, el punto crítico no es “tostado”, sino el negro y el humo. A altas temperaturas se forman aminas heterocíclicas (HCAs) y, cuando la grasa gotea y se quema, aparecen hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs) en el humo. Esto aplica a parrilladas, chuzos y carnes expuestas directo a la llama. También aplica a papas muy fritas o panes demasiado tostados.

El dorado es mejor que el carbón visible en pan, papas y carnes a la parrilla.

Lo que dicen las evaluaciones oficiales sobre “cáncer” y comida quemada

La IARC clasifica la acrilamida como probablemente carcinogénica (Grupo 2A). Esa etiqueta se basa en evidencia sólida en animales, con evidencia limitada o insuficiente en humanos. La EFSA evaluó la acrilamida en alimentos en 2015 y concluyó que puede aumentar el riesgo de cáncer, según datos en animales. También señaló incertidumbres en estudios en humanos.

Sobre las carnes muy cocidas, el NCI explica que los HCAs y PAHs se forman con métodos de alta temperatura y que estos compuestos pueden dañar el ADN en estudios de laboratorio. El mensaje práctico es reducir la exposición frecuente. Con todo esto, una regla sencilla guía a los expertos: una ocasión aislada no equivale a “riesgo automático”. El problema crece con el hábito y el nivel de quemado.

Cómo reducir el riesgo sin dejar de comer rico

Si quieres bajar estos compuestos, no necesitas “comer hervido”. Cambios pequeños suelen ayudar:

Comer algo “pasado” una vez no define tu salud. Lo que sí importa es la repetición y el nivel de quemado. Cocinar a dorado, bajar el humo y evitar el carbón visible reduce el riesgo sin complicarte la vida.

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