La circuncisión puede reducir algunos riesgos de salud, pero no es “necesaria” para todos. Muchas conversaciones sobre circuncisión se llenan de mitos, presión cultural y frases absolutas. La medicina suele hablar distinto: compara beneficios probables, riesgos poco frecuentes y contexto personal.
¿Qué es la circuncisión y por qué algunas familias la consideran?
La circuncisión es un procedimiento quirúrgico que retira el prepucio. Suele realizarse en recién nacidos en algunos países, y también puede hacerse más adelante por razones médicas o personales.
Algunas personas la eligen por tradición o religión. Otras la evalúan por posibles beneficios médicos o por problemas como fimosis o inflamaciones repetidas.

Ventajas respaldadas y en qué casos se notan más
La evidencia médica describe beneficios “posibles” o “moderados”, no garantías. Entre los más citados están: menor riesgo de VIH y algunas ITS, menor riesgo de infecciones urinarias en el primer año de vida y menos problemas del prepucio como fimosis.
Sobre VIH, la OMS y ONUSIDA recomiendan la circuncisión médica voluntaria como parte de prevención combinada desde 2007, especialmente en entornos con alta transmisión heterosexual. Los ensayos que sustentan esa recomendación muestran cerca de 60% menos riesgo de adquisición en hombres por exposición heterosexual, pero esto no reemplaza el uso de preservativo ni otras medidas.
En bebés, fuentes clínicas señalan una reducción en infecciones urinarias, aunque el riesgo base ya es bajo. MedlinePlus lo resume como una disminución “ligera” y recuerda que estas condiciones siguen siendo poco comunes en general.
La AAP concluyó en 2012 que los beneficios en recién nacidos superan los riesgos y justifican el acceso para familias que lo eligen. También aclara que la decisión debe considerar valores familiares y que el personal médico debe explicar beneficios y riesgos.
Claves para decidir con seguridad
Si alguien evalúa la circuncisión por salud, conviene tomar la decisión con información clínica y sin apuros. MedlinePlus sugiere hablarlo con un profesional y revisar beneficios y riesgos según la situación.
Recomendaciones prácticas:
- Pide una explicación clara de beneficios esperables y riesgos más comunes (por ejemplo, sangrado o infección, que se reportan como poco frecuentes cuando el procedimiento es médico).
- Pregunta por qué se sugiere: no es lo mismo una decisión electiva que una indicación por fimosis u otras condiciones.
- Considera la edad: los riesgos aumentan cuando se realiza en niños mayores o adultos, según resúmenes clínicos.
- Asegura que lo realice personal capacitado y en un entorno sanitario, con instrucciones de cuidado posteriores.
La circuncisión sí tiene ventajas médicas documentadas, pero su impacto varía según edad, contexto y riesgo individual. La mejor decisión nace de una conversación clínica honesta, que ponga beneficios y límites sobre la mesa.












