Las redes sociales bombardean a diario con desafíos virales y rutinas «exprés» que prometen un abdomen plano en tiempo récord. Sin embargo, la evidencia científica es tajante: hacer abdominales no elimina la grasa de la barriga.
Según especialistas consultados por The Independent, la pérdida de grasa localizada es un mito persistente que carece de sustento biológico, ya que el cuerpo no elige de qué zona extraer energía cuando realiza un ejercicio específico.

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Entrenamientos que no resultan
El entrenador George Studd, de la Universidad de Bath, explica que el cuerpo humano utiliza sus reservas de energía de manera sistémica. Aunque trabajes intensamente un músculo, la grasa que lo recubre no se quema por proximidad. Estudios publicados en el International Journal of Sports and Exercise Medicine confirman que solo la actividad física general —tanto aeróbica como de fuerza— reduce efectivamente la grasa visceral.
Por consiguiente, las repeticiones infinitas de «crunches» solo fortalecen el músculo debajo de la capa adiposa, pero no la eliminan. Para ver resultados reales, los expertos sugieren un enfoque integral que combine nutrición, descanso y un entrenamiento variado.
El método de 5 pasos para reducir la cintura de forma real
Para combatir la grasa abdominal, especialmente la visceral (aquella que rodea los órganos y aumenta el riesgo de diabetes), la ciencia recomienda cinco pilares fundamentales:
- Déficit calórico controlado: Consumir menos calorías de las que el cuerpo gasta es la única vía para movilizar las reservas de grasa.
- Dieta rica en proteínas: Priorizar frutas, verduras y cereales integrales mientras se reducen los ultraprocesados ayuda a mantener la saciedad.
- Aumentar el NEAT (Actividad no asociada al ejercicio): Caminar más, usar las escaleras y mantenerse activo durante el día incrementa el gasto calórico sin disparar el apetito.
- Entrenamiento de resistencia: Levantar pesas preserva la masa muscular, lo que acelera el metabolismo y optimiza la quema de grasa.
- Ejercicio aeróbico moderado: Actividades como el ciclismo o la natación mejoran la salud cardiovascular, aunque no deben ser la única herramienta.

Genética y hormonas: Los factores invisibles
Por otro lado, factores biológicos como la genética y las hormonas determinan dónde acumulamos grasa. En el caso de las mujeres, tras la menopausia, la grasa tiende a concentrarse en el abdomen debido a cambios en los estrógenos. No obstante, el déficit calórico permite reducir tanto la grasa subcutánea como la visceral, aunque la rapidez del proceso dependa del perfil hormonal de cada persona.
¿Cuál es el mejor ejercicio para el core?
Finalmente, si el objetivo es fortalecer la zona media, los especialistas de la American College of Sports Medicine recomiendan movimientos que involucren todo el cuerpo, como planchas, burpees y entrenamientos de alta intensidad (HIIT). Estos ejercicios no solo tonifican el abdomen, sino que generan un gasto energético mayor que los abdominales tradicionales.
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