La menopausia no cancela el deseo ni la intimidad. Lo que sí cambia es el cuerpo, y eso abre la puerta a nuevas formas de vivir el placer y el bienestar. Durante años se repitió una idea dura: “cuando llega la menopausia, se acaba el sexo”. Muchas mujeres crecieron oyéndolo en silencio, como si fuera una regla.
Actualmente, la investigación y las guías clínicas pintan otra realidad. La menopausia trae cambios hormonales, pero también trae herramientas, tratamientos y conversaciones que antes no existían. Entonces, ¿Qué es mito y qué es cierto cuando hablamos de deseo e intimidad?
Lo que cambia en el cuerpo
La menopausia marca el cierre de la etapa reproductiva. Aun así, la sexualidad no depende solo de la menstruación ni de la fertilidad. Depende de bienestar físico, emociones, autoestima, vínculo y contexto.
Muchas mujeres reportan transformaciones, no un final: menos deseo en ciertos periodos, más deseo en otros, y más libertad al dejar atrás el miedo al embarazo. También cambian las prioridades: algunas buscan más afecto y conexión; otras, nuevas formas de placer e intimidad. La sexualidad puede continuar, pero a veces necesita ajustes. Y esos ajustes no tienen por qué ser dramáticos ni solitarios.

Lo verificado por guías de salud
Organización Mundial de la Salud entiende la salud sexual como bienestar físico, emocional, mental y social. Esa mirada incluye todas las edades, no solo la juventud.
Las fuentes clínicas coinciden en algo práctico: alrededor de la menopausia, baja el estrógeno y eso puede causar sequedad vaginal, ardor o dolor en las relaciones. No es “falta de amor” ni “falta de ganas” por defecto. Es un cambio corporal frecuente, y tiene manejo.
Organismos y guías médicas recomiendan empezar por opciones simples como lubricantes y humectantes. Si los síntomas persisten, un profesional puede evaluar tratamientos con estrógeno local u otras alternativas, según historia médica y riesgos. Cada caso necesita una conversación individual.
Otro dato que muchas personas olvidan: después de la menopausia sigue existiendo riesgo de infecciones de transmisión sexual si hay relaciones sin protección, sobre todo con parejas nuevas. El cuidado no desaparece con la edad.
Claves para vivir la sexualidad con calma, placer y seguridad
En salud, la mejor salida suele ser combinar información + comunicación + atención médica cuando hace falta. Estas acciones pueden ayudar:
- Habla del tema sin culpa: con tu pareja o contigo misma, a tu ritmo.
- Prueba lubricantes o humectantes vaginales si hay sequedad o roce.
- Si hay dolor persistente, consulta a un ginecólogo. En Ecuador, puedes iniciar por control regular y contar el síntoma sin vergüenza.
- Revisa medicamentos y salud mental: estrés, ansiedad y ciertos fármacos bajan el deseo.
- Si hay pareja nueva, usa preservativo para reducir el riesgo de ITS.
- Busca ayuda si aparece sangrado después de las relaciones o dolor intenso. Eso requiere evaluación médica.
La menopausia no borra la vida sexual. Cambia el escenario, sí, pero también abre opciones para cuidarse mejor y redescubrir la intimidad con menos presión y más conciencia.











