Cansancio, cambios de ánimo o menos deseo pueden tener muchas causas, pero a veces el origen está en un desajuste hormonal. Te contamos qué síntomas se asocian con testosterona baja y qué recomiendan los especialistas.
No siempre es “estrés” ni falta de sueño. Hay mujeres que sienten que algo cambió en su cuerpo: menos energía, más “neblina mental” y una sensación rara de no rendir igual, aunque sigan con la misma rutina.
En redes, abundan videos y suplementos que prometen “arreglarlo” rápido. Pero la medicina pide calma: los síntomas son reales, sí, aunque no siempre señalan una sola hormona. ¿Cómo reconocer las señales más comunes y qué pasos tienen sentido antes de preocuparte?
Testosterona en mujeres: ¿Por qué importa y cuándo suele bajar?
La testosterona también cumple funciones en el cuerpo femenino. Participa en el deseo sexual, el estado de ánimo, la energía y la salud muscular y ósea.
Los niveles pueden bajar de forma gradual con la edad y tienden a caer más cerca de la menopausia. También pueden disminuir de forma abrupta si existe una ovariectomía (cirugía para retirar ovarios).
Dicho eso, un punto clave: no existe un “síndrome” único y universal de “deficiencia de testosterona” bien definido para todas las mujeres. Por eso los médicos evalúan el cuadro completo y no solo un número en un examen.

Lo que se sabe hasta ahora: síntomas frecuentes
La única forma de confirmar niveles hormonales es con una prueba de sangre. Aun así, hay señales que suelen aparecer en consulta y que se asocian con testosterona baja, como:
- menor deseo sexual
- cansancio o poca energía
- pérdida de fuerza o tono muscular
- cambios de ánimo (tristeza, ansiedad)
- problemas para dormir
- dificultad para concentrarse (“mente nublada”)
- alteraciones del ciclo menstrual (en algunos casos)
El problema es que estos síntomas se parecen a los de otras condiciones frecuentes: depresión, alteraciones tiroideas, anemia o incluso un periodo de estrés sostenido. Por eso, muchos profesionales evitan concluir “es testosterona” sin revisar el resto del panorama.
Y sobre tratamientos: el consenso médico más citado señala que el uso de testosterona tiene evidencia sólida, sobre todo, para un diagnóstico específico en mujeres posmenopáusicas (trastorno de deseo sexual hipoactivo), tras una evaluación clínica formal. Fuera de eso, no se recomienda usarla como solución “para todo” (energía, ánimo, etc.) sin indicación clara.
Qué hacer si sospechas niveles bajos
Si te identificas con varias señales a la vez, lo más útil es ordenar la información y evitar atajos.
Lo que sí conviene hacer:
- Anota tus síntomas y desde cuándo empezaron.
- Revisa si tomas anticonceptivos hormonales, corticoides u otros fármacos que pueden influir.
- Pide una evaluación médica para descartar causas comunes (tiroides, anemia, salud mental, sueño).
- Si el médico lo ve necesario, solicita exámenes hormonales en el momento adecuado del ciclo (cuando aplique).
Lo que conviene evitar:
- Comprar “testosterona” o “DHEA” por tu cuenta sin control médico.
- Usar dosis altas o formatos que elevan la hormona por encima de rangos fisiológicos.
- Guiarte solo por un síntoma o por “tendencias” en redes.
En Ecuador, como en muchos países, circulan suplementos y terapias ofrecidas sin seguimiento. Si te proponen algo “milagroso” sin exámenes, sin historia clínica y sin control, es una bandera roja.











