En Ecuador, la Navidad no se parece a las postales de catálogo ni a las fotos milimétricas de redes sociales. Se parece más al tío chistoso que anima la noche, a la abuela que cuida la receta del relleno, a los niños corriendo por toda la casa y a una mesa donde siempre entra un plato más.
Es una celebración ruidosa, cercana y muy nuestra, en la que la perfección estética importa menos que el encuentro. Ese espíritu es el que recoge la campaña navideña “Sí Podemos” de La Ganga, que pone el foco en la forma real en la que las familias ecuatorianas viven estas fechas: con identidad, con humor y con la convicción de que sí se puede celebrar a la manera de cada hogar.
Los que nos identifica como ecuatorianos
La propuesta navideña de “Sí Podemos” parte de una idea sencilla: la Navidad ecuatoriana ya tiene su propio estilo y no necesita copiar modelos ajenos.
Este mensaje se inspira en escenas que muchos reconocen sin dificultad: la visita de los familiares que llegan de lejos, la cocina llena de ollas y bandejas, las risas que se escuchan desde la calle y ese momento en que todos se sientan a la mesa, aunque toque “apretarse un poquito más”.
En ese contexto, la campaña: Reivindica la Navidad real, con su ruido, sus improvisaciones y su mezcla de generaciones. Destaca que celebrar también es una forma de decir “sí podemos”: sí podemos mantener la tradición, sí podemos seguir juntos, sí podemos darle valor a lo que ya tenemos en casa. Más que imponer una escena perfecta, “Sí Podemos” se alinea con la Navidad tal como se vive en los barrios, en las ciudades y en el campo del país.
Desde la campaña navideña, La Ganga apuesta por un mensaje directo: el ecuatoriano ha demostrado muchas veces que sí puede salir adelante, y esa misma fuerza se ve en la manera en que se reúne en diciembre.
En medio de gastos típicos de la temporada, La Ganga asegura que “sí podemos comprar bien”, con sus ofertas de temporada que buscan aliviar el bolsillo de los hogares que quieren renovar un electrodoméstico, equipar la cocina o mejorar algún espacio del hogar antes de la cena navideña.
Porque cuando el ecuatoriano se propone algo, lo logra. Y cuando se propone celebrar, lo hace con identidad, con orgullo y a su propio ritmo.
En estas fiestas, La Ganga reafirma ese mensaje: Sí podemos comprar bien, Sí podemos celebrar mejor y Sí podemos hacerlo a nuestra manera.











