En Ecuador, el acceso al agua potable sigue siendo una necesidad pendiente para muchas familias que viven en el área rural. En estos sectores, obtener este recurso no siempre es tan simple como abrir una llave: en muchos casos, las personas deben caminar largos trayectos o buscar alternativas costosas para abastecerse. Ante ese escenario, Banco Pichincha impulsa Sumar Juntos, un programa que ha llevado soluciones concretas a comunidades que durante años convivieron con esta dificultad.
El impacto ya se refleja en cifras y, sobre todo, en la vida diaria de quienes hoy cuentan con un servicio más digno y seguro. Hasta enero de 2026, la iniciativa ha hecho posible la entrega de 51 sistemas de agua potable en ocho provincias del país: Carchi, Azuay, Cotopaxi, Morona Santiago, Manabí, Chimborazo, Sucumbíos y Tungurahua. Con ello, más de 31.000 personas han sido beneficiadas.

Antes de la llegada de estos sistemas, en varias comunidades el acceso al agua representaba una tarea agotadora. Sin infraestructura adecuada, muchas familias invertían hasta cinco horas al día para recolectarla desde ríos, vertientes o pozos naturales. Ese tiempo, que ahora puede destinarse a otras actividades, marcaba una diferencia profunda en la rutina del hogar, en el estudio de los niños y en la organización de la comunidad.
Uno de los puntos más importantes del programa es que no se trata solo de llevar agua, sino de garantizar que sea realmente apta para el consumo humano. En ese sentido, Sumar Juntos trabaja con sistemas de agua potable, es decir, agua que cumple estándares de calidad que ayudan a proteger la salud de las personas. Esto marca una diferencia frente al concepto de “agua segura”, que puede reducir ciertos riesgos, pero no necesariamente asegura las mismas condiciones para el consumo diario.

La propuesta también busca que cada solución perdure en el tiempo. Por eso, además de la infraestructura, el programa fortalece a las organizaciones comunitarias que administran estos sistemas. La capacitación incluye temas como liderazgo, equidad de género, participación juvenil y gestión ambiental, con el objetivo de que las propias comunidades puedan sostener y cuidar el servicio a futuro.
Con Sumar Juntos, Banco Pichincha reafirma su compromiso con las comunidades rurales del Ecuador, apostando por proyectos que generan impacto real y duradero. Porque cuando el agua potable llega, también llegan mejores oportunidades para crecer.











