El paso de Bad Bunny por los Premios Grammy 2026 sigue generando titulares, aunque esta vez el motivo no son sus tres galardones ni su discurso político.
En las últimas horas, una teoría conspirativa inundó las redes sociales: miles de usuarios aseguraron que el puertorriqueño portaba un chaleco antibalas bajo su esmoquin debido a sus recientes roces con la administración de Donald Trump.

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El supuesto blindaje que encendió las alarmas
El rumor cobró fuerza en plataformas como TikTok y X, donde los fanáticos analizaron minuciosamente la postura inusual y el pecho ensanchado del artista. «Es triste que en 2026 deba proteger su vida de esta manera«, comentaban sus seguidores con preocupación.
No obstante, la estructura rígida que muchos confundieron con protección balística tiene un origen estrictamente artístico y alejado del peligro.
Ni balas ni miedo: El debut masculino de Schiaparelli
La realidad detrás del look de Benito Martínez es un hito para la industria de la moda. Según confirmaron portales especializados como Elle, el cantante no vestía un equipo de seguridad, sino una pieza de archivo de la casa Schiaparelli.
Daniel Roseberry, director creativo de la firma, confeccionó para el «Conejo Malo» el primer esmoquin masculino en la historia de la marca. Esta prenda incorpora un corsé integrado con un sistema de costuras entrecruzadas en la espalda. Por consiguiente, el diseño logra estrechar la cintura y proyectar un torso estructurado y volumétrico, un efecto visual que engañó a los ojos menos entrenados en la moda surrealista.

Masculinidad fluida y joyas de élite
Más allá de la controversia, el atuendo funcionó como una poderosa declaración cultural. Al integrar un corsé —prenda históricamente femenina— bajo terciopelo negro y complementarlo con joyas de Cartier, Bad Bunny desafió nuevamente los códigos de género tradicionales.
Benito explicó para Vogue que su estilo fluye de manera natural, uniendo generaciones y mundos distintos. Así, lo que parecía un escudo contra la violencia terminó siendo un manifiesto de libertad creativa. En definitiva, el artista no buscaba protección, sino redefinir la elegancia masculina en la alfombra roja más importante de la música.

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