Mientras muchos niños de su edad dividen el tiempo entre tareas escolares y juegos, Max Alexander pasa las tardes entre telas, alfileres y bocetos. A sus 9 años, el joven diseñador californiano está listo para dar el paso más ambicioso de su carrera: presentar su nueva colección en la Semana de la Moda de París, en el histórico Palais Garnier.

Conocido como el “niño prodigio de la moda”, Max Alexander ha alcanzado logros que a muchos diseñadores les toma años o décadas: cautivar a grandes celebridades, consolidar una comunidad de millones de seguidores y definir una identidad creativa única. Su firma, Couture to the Max, nació en 2020, cuando con apenas cuatro años de edad comenzó a experimentar con telas recicladas bajo la mentoría de su madre, la artista Sherri Madison.
Un debut que desafía prejuicios
El desfile en París no solo representa una vitrina internacional, sino también una declaración de principios. “Es mi arte, no un juego”, ha repetido el joven diseñador en distintas entrevistas, dejando en claro que su proyecto creativo trasciende la etiqueta de curiosidad infantil.

Su colección para esta temporada se inspira en la naturaleza, los viajes familiares, la playa y la primavera. Las flores y los colores vibrantes dominan las siluetas, elaboradas a partir de textiles recuperados que originalmente estaban destinados al descarte. La sostenibilidad no es una tendencia pasajera para Alexander, sino el eje central de su propuesta.
De Los Ángeles al Récord Guinness
Antes de aterrizar en París, Alexander ya había marcado hitos importantes. Tras debutar en pasarelas locales en Los Ángeles, participó en la Semana de la Moda de Denver, donde, con solo siete años, se convirtió en el diseñador más joven en presentar una colección en ese evento, logro que le valió un Récord Mundial Guinness.

Su creciente notoriedad lo acercó rápidamente a figuras de la industria y del espectáculo. La actriz Sharon Stone le encargó un abrigo blanco con alas bordadas que diseñó cuando él tenía apenas seis años. También ha trabajado para Debra Messing y cuenta con el respaldo de Fern Mallis, referente histórica del Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos.
Un fenómeno digital con mirada de futuro
Con más de 5 millones de seguidores en Instagram, Alexander no solo presenta moda también construye su comunidad. Comparte procesos creativos, pruebas de vestuario y momentos detrás de escena, acercando el mundo de la alta costura a nuevas generaciones.

Su historia familiar también suma un componente inspirador. Su bisabuelo, inmigrante en Canadá, fundó más de cuarenta boutiques de vestidos en el siglo XX. Ese legado empresarial y creativo parece encontrar continuidad en este niño que, lejos de jugar a ser diseñador, se toma su vocación con absoluta seriedad.
El debut en París marca un antes y un después en su trayectoria. En un escenario que ha consagrado a leyendas de la moda internacional, Max Alexander no solo mostrará una colección: pondrá en escena la convicción de que la creatividad no entiende de edades y que el talento, cuando encuentra apoyo y disciplina, puede florecer antes de lo esperado.












