Bad Bunny cumplió su promesa y transformó el medio tiempo del Super Bowl LX en la fiesta latina más grande de la historia. Ante una audiencia de millones, Benito Martínez demostró por qué domina la industria global.
El ‘Conejo malo’ combinó sus mayores éxitos con invitados de lujo y un mensaje de empoderamiento que hizo vibrar el Levi’s Stadium.

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Un inicio con ritmo y nostalgia
La estrella puertorriqueña arrancó su espectáculo con una energía arrolladora al ritmo de “Tití me preguntó”. Con un balón de fútbol en mano, el artista conectó de inmediato con la esencia deportiva del evento. Posteriormente, el estadio estalló cuando sonaron los primeros acordes de «¡Yo perreo sola!», el himno de empoderamiento que puso a bailar a cada rincón del recinto.
La adrenalina subió de nivel cuando comenzó «Party». Sin embargo, la mayor sorpresa de este bloque llegó cuando el artista incluyó fragmentos de «La Gasolina», rindiendo un tributo directo a la leyenda del género, Daddy Yankee.

Invitados de otro planeta: De Lady Gaga a Ricky Martin
El espectáculo alcanzó un punto de máxima euforia cuando Lady Gaga apareció sorpresivamente en el escenario. Luciendo un espectacular vestido azul, la diva del pop cautivó a los asistentes con una versión salsa de su éxito “Die With a Smile”. Acto seguido, Gaga y Benito compartieron un baile memorable mientras sonaba «Baile inolvidable», demostrando una química artística impecable.
Pero el homenaje a Puerto Rico no estaría completo sin una leyenda de la isla. Ricky Martin se unió a la celebración para reafirmar las raíces boricuas de la presentación, elevando la temperatura de una noche que ya era histórica.

Un mensaje de fe y unidad latinoamericana
Entre canciones, Bad Bunny se tomó un momento para reflexionar sobre su trayectoria. «Si hoy estoy en el Super Bowl LX es porque nunca dejé de creer en mí«, confesó el cantante conmovido. Inmediatamente después, continuó con su repertorio más reciente, interpretando temas de su álbum Debí Tirar Más Fotos, incluyendo la vibrante «NUEVAYoL».
Uno de los momentos más simbólicos ocurrió durante la interpretación de «El Apagón», seguida por la emotiva «Café con Ron». En esta última, el artista enumeró a todos los países de Latinoamérica —mencionando con fuerza a Ecuador— mientras desplegaba las banderas de todo el continente en una muestra de unidad sin precedentes.
Finalmente, el «Conejo Malo» cerró su presentación con el tema «Debí tirar más fotos…», sellando el espectáculo con un homenaje visual a la cultura latina que dejó al mundo entero sin palabras.
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