La Plaza Central de Plaza Las Américas, en Quito, abrió este viernes 17 de abril la primera Feria de Mujeres Emprendedoras ANA. La actividad seguirá este sábado 18 de abril y reúne a mujeres que han pasado por procesos de formación y acompañamiento impulsados por Fundación ANA.
La feria funciona como una vitrina para mostrar productos, ideas y pequeños negocios liderados por mujeres. En el espacio se presentan propuestas de artesanías, alimentos, bienestar y otras iniciativas con potencial de crecimiento. La idea central es dar visibilidad al trabajo que estas emprendedoras han desarrollado después de su etapa de capacitación.
Uno de los momentos más visibles de la jornada fue el recorrido de Lavinia Valbonesi, quien visitó los stands y compartió con las participantes. En publicaciones sobre el evento se destacó ese acercamiento como una forma de reconocer el esfuerzo de cada proyecto y de reforzar el mensaje de apoyo al emprendimiento femenino.

Un espacio para mostrar resultados
Más allá de la exhibición, la feria busca mostrar el resultado de un proceso más amplio. Fundación ANA ha presentado en los últimos meses programas de capacitación, certificación y acompañamiento para mujeres, con foco en fortalecer habilidades prácticas, mejorar opciones de ingreso y apoyar la autonomía económica.
Por eso, cada stand no solo representa una venta o una marca. También refleja un proceso de aprendizaje y una apuesta por generar oportunidades reales. La feria se convierte así en una plataforma para conectar a estas emprendedoras con nuevos públicos y para dar valor a negocios que todavía están creciendo.
Fechas y sede de la feria
La convocatoria se realiza en la Plaza Central de Plaza Las Américas. El evento fue anunciado para los días viernes 17 y sábado 18 de abril. La plaza está ubicada en Quito, según la información institucional del centro comercial.
Con esta primera edición, la feria se proyecta como un espacio de visibilidad para mujeres que buscan fortalecer sus negocios. También deja sobre la mesa una idea clara: cuando hay formación, acompañamiento y espacios para mostrarse, el emprendimiento puede convertirse en una herramienta concreta de crecimiento.












