La carrera por dominar la inteligencia artificial dio un giro inesperado. Anthropic, la startup fundada por ex empleados de OpenAI, cerró una ronda de financiamiento de USD 65.000 millones y alcanzó una valoración de USD 900.000 millones, superando por primera vez a OpenAI, valorada en USD 730.000 millones.
Con este movimiento, Anthropic se convierte oficialmente en la startup de inteligencia artificial más valiosa del mundo.
Los números que marcan la diferencia
La tasa de crecimiento de ingresos anualizados de Anthropic saltó de USD 4.000 millones en julio de 2025 a USD 47.000 millones en mayo de 2026. En el mismo período, OpenAI registró una tasa de crecimiento de alrededor de USD 30.000 millones, según The Information.
La adopción empresarial de Anthropic se cuadruplicó en apenas doce meses, saltando del 9% al 34,4% entre mayo de 2025 y abril de 2026. En ese mismo periodo, el crecimiento corporativo de OpenAI avanzó un marginal 0,3%.
Claude Code, el arma secreta
La victoria de Anthropic no se cimentó en consultas cotidianas de usuarios casuales, sino en resolver problemas críticos para la industria tecnológica. Su estrategia comercial se basó en la venta directa B2B a grandes corporaciones y en el lanzamiento de Claude Code, un asistente de programación que se convirtió en el corazón del crecimiento de la empresa.
La principal apuesta de Anthropic está en la IA enfocada en programación. El nuevo Claude Opus 4.8, lanzado esta semana, se convirtió en el centro de esa estrategia. CNN
Los inversionistas que apostaron en grande
La ronda de financiamiento fue liderada por Green Oaks Capital, Sequoia Capital, Altimeter Capital y Dragoneer Investment Group. La inversión casi multiplicó por 2,5 el valor de la empresa en apenas tres meses.
La carrera ahora va por los IPOs
Tanto Anthropic como OpenAI apuntan a salidas a bolsa que podrían valorar a cada empresa en billones de dólares este mismo 2026. Ambas compiten por el mismo grupo de inversionistas institucionales.
La ascensión de Anthropic también amplió la presión sobre sus rivales. OpenAI pasó a priorizar Codex, su plataforma de programación automatizada, mientras SpaceX entró directamente en la disputa por la infraestructura computacional.
Lo que dejó claro este movimiento
La narrativa que dominó durante años en el ecosistema tech, donde OpenAI parecía intocable, acaba de cambiar. La verdadera carrera por la inteligencia artificial se gana en el sector corporativo, no con los usuarios gratuitos.











