Altas temperaturas, baja humedad y fuertes ráfagas de viento elevan el riesgo de propagación. En Cotacachi, el fuego ya supera preliminarmente las 500 hectáreas afectadas.
Ecuador mantiene 12 incendios forestales activos y otros cuatro bajo control, según el reporte de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) con corte a las 10:00 de este 12 de agosto. Mientras las emergencias se distribuyen en distintas provincias, Quito y Cotacachi concentran actualmente la atención prioritaria de los equipos desplegados.
El escenario podría complicarse por las condiciones meteorológicas previstas para los próximos días. La Advertencia Meteorológica N.° 59, vigente hasta el 15 de agosto, anticipa altas temperaturas, baja humedad y ráfagas de viento, una combinación que puede acelerar la propagación del fuego y dificultar las tareas de control.
Cotacachi supera las 500 hectáreas afectadas
Uno de los puntos más sensibles está en el sector Quiroga, en Cotacachi, donde el área afectada supera preliminarmente las 500 hectáreas. La cifra todavía se encuentra bajo evaluación técnica mientras continúan las labores para contener y liquidar el incendio.
En territorio trabajan el Cuerpo de Bomberos, personal ambiental, guardaparques del Parque Nacional Cotacachi Cayapas, autoridades locales y comuneros de distintos sectores. A esta respuesta se sumó la BRIF Ambato, brigada especializada activada por la SNGR para apoyar directamente las labores de combate.
En total, 232 personas participan en la atención de la emergencia, respaldadas por 22 vehículos y 443 kits y raciones alimenticias provenientes de instituciones y comunidades que forman parte del operativo.

Quito evalúa el uso de apoyo aéreo
En Quito, el Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano mantiene personal especializado y recursos terrestres en coordinación con Gestión de Riesgos. Para esta jornada existe una ventana operacional favorable para incorporar apoyo aéreo, aunque su utilización dependerá de las condiciones meteorológicas y de seguridad.
La SNGR mantiene vigilancia permanente sobre el comportamiento de los incendios, el clima y las capacidades disponibles en cada zona. Ante el actual escenario, las autoridades insistieron en evitar quemas agrícolas, de maleza o desechos, debido al riesgo de que una fuente pequeña de fuego se transforme rápidamente en un incendio forestal.











