La oferta, que arrancó en USD 15.000 millones el 10 de agosto, subió tras superar los USD 100.000 millones en demanda de inversionistas. Es la primera operación de este tipo desde que la compañía salió a bolsa en 1971.
Intel anunció la mayor operación de capital de su historia: una venta de acciones que arrancó en USD 15.000 millones el pasado 10 de agosto, y que terminó ampliándose a USD 20.000 millones tras encontrar una demanda muy superior a la esperada por parte de los inversionistas.
Una demanda que sorprendió al mercado
Según Bloomberg, las órdenes de compra superaron los USD 100.000 millones antes del cierre de la operación. Ante ese apetito, Intel decidió emitir 210,5 millones de acciones nuevas a USD 95 cada una, con lo que espera obtener unos USD 19.700 millones netos, una vez descontados los gastos.
La primera oferta de este tipo desde 1971
Se trata, según medios especializados, de la primera oferta pública de acciones de Intel desde que la compañía salió a bolsa en 1971. El movimiento marca un giro radical frente a la última década, cuando la empresa gastó USD 82.000 millones en recomprar sus propias acciones, priorizando la ingeniería financiera sobre la inversión en capacidad de fabricación.
Un año de recuperación para Intel
La operación llega en un momento de repunte para la compañía: su acción casi se triplicó en lo que va de 2026, impulsada por el auge de la demanda de infraestructura para inteligencia artificial. Aun así, Intel sigue reportando pérdidas —USD 11.033 millones en el trimestre más reciente—, aunque sus ingresos crecieron 25%, en lo que su CEO, Lip-Bu Tan, calificó como el mayor crecimiento en 15 años, impulsado por la demanda «sin precedentes» de computación para IA.
Hacia dónde va el dinero
Los fondos se destinarán a inversiones de capital y capital circulante, sin un destino oficial exclusivo confirmado, aunque la compañía busca ampliar su capacidad de fabricación y empaquetado avanzado para transformar Intel Foundry en una alternativa real frente a TSMC. Su proceso de fabricación más avanzado, el 14A, ya tiene comprometida producción en volumen para 2028, con Tesla como primer gran cliente confirmado para fabricar chips destinados a sus sistemas de conducción autónoma.












