Un ataque por drones iraníes causó graves daños estructurales en el Aeropuerto Internacional de Kuwait y dejó al menos 63 personas heridas. Las autoridades kuwaitíes suspendieron de inmediato todas las operaciones de aviación comercial hasta nuevo aviso, interrumpiendo el flujo de su principal terminal aérea.
De acuerdo con el general de brigada Saud Abdulaziz Al Otaibi, portavoz del Ministerio de Defensa de Kuwait, varios vehículos aéreos no tripulados enemigos impactaron directamente contra el edificio de pasajeros. Desafortunadamente, este ataque arruina la reciente reapertura del aeropuerto, el cual había retomado sus funciones apenas el pasado lunes.

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Estados Unidos desata una fuerte represalia armada
Por su parte, el Ejército de Estados Unidos no tardó en responder a la ofensiva. Durante la noche del martes, el Mando Central estadounidense lanzó bombardeos tácticos contra una estación de control terrestre iraní ubicada en Qeshm. Según fuentes de la Casa Blanca, esta acción militar responde al lanzamiento previo de misiles y drones iraníes contra las posiciones aliadas en Kuwait y Baréin.
Paralelamente, la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) se atribuyó la autoría de los ataques regionales. Los mandos de este cuerpo de élite aseguraron que su objetivo principal fue el cuartel general de la Quinta Flota de la Marina estadounidense en Baréin, unidad responsable de coordinar el estricto bloqueo naval contra los puertos de Irán. La IRGC justificó el bombardeo alegando que actuó en represalia por un misil de EE. UU. que impactó previamente contra la sala de máquinas de un petrolero iraní.
Versiones cruzadas entre Donald Trump y mediadores regionales
Mientras las hostilidades se intensifican en el terreno, la incertidumbre también reina en el ámbito diplomático. Diversas agencias de noticias estatales iraníes afirmaron que Teherán rompió la comunicación con los mediadores internacionales y exigió un alto el fuego en el Líbano —donde Israel combate a la milicia Hezbolá— como condición obligatoria para continuar negociando una tregua.
Sin embargo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desmintió categóricamente estas afirmaciones en sus redes sociales calificándolas de «falsas». «Las conversaciones entre nosotros han continuado sin interrupción todos estos días», aseguró el mandatario estadounidense, quien además aprovechó la oportunidad para presionar directamente al régimen de Teherán con una frase tajante: «Es el momento de que hagáis un acuerdo».
Finalmente, el Pentágono ratificó que mantendrá las exigencias clave para detener la guerra, las cuales incluyen relajar el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz y abrir inspecciones internacionales ante la sospecha de que el país planea utilizar sus reservas de uranio para fabricar armas nucleares.

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