El próximo domingo 8 de febrero, el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, se convertirá en el epicentro del mundo con el enfrentamiento entre los Patriots de Nueva Inglaterra y los Seattle Seahawks.
Sin embargo, a pesar de la magnitud del evento, el palco presidencial permanecerá vacío. Donald Trump ha confirmado que no asistirá a la gran cita de la NFL, marcando una clara distancia con el espectáculo de este año.

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Un rechazo directo al show del medio tiempo
Aunque el mandatario hizo historia el año pasado al ser el primer presidente en ejercicio en asistir a una final (Chiefs vs. Eagles), esta vez su postura es radicalmente opuesta. En una reciente entrevista con The New York Post, Trump arremetió contra la elección de los artistas encargados del intermedio: Green Day y Bad Bunny.
«Soy anti ellos. Creo que es una pésima elección. Todo lo que hace es sembrar odio. Terrible», sentenció el presidente desde el Despacho Oval.
A pesar de sus críticas hacia los músicos, Trump intentó suavizar su ausencia argumentando razones logísticas. Según sus declaraciones, la distancia entre Washington D.C. y California resulta excesiva. «Iría si el vuelo fuera un poquito más corto«, afirmó, omitiendo que suele viajar con frecuencia a eventos en la costa este.
La sombra de la política migratoria sobre el escenario
La tensión entre la Casa Blanca y los artistas no es casualidad. Tanto Billie Joe Armstrong (Green Day) como Bad Bunny han criticado abiertamente las políticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La banda de punk ha vinculado su participación con el apoyo a las protestas en Minnesota, donde las intervenciones del ICE terminaron recientemente con la vida de dos personas.
Por su parte, el «Conejo Malo» ha sido aún más contundente. El puertorriqueño evitó realizar conciertos en los Estados Unidos continentales durante meses por miedo a que sus fans latinos sufrieran redadas. En una entrevista con GQ, el cantante confesó su temor de que los agentes del ICE esperaran a los asistentes a la salida de sus shows.

Amenazas de Donald Trump en un clima de polarización
La respuesta de la administración Trump no se ha hecho esperar. Corey Lewandowski, asesor del Departamento de Seguridad Nacional, lanzó una advertencia escalofriante en un podcast reciente, asegurando que la vigilancia no se detendrá ni siquiera durante el evento deportivo más grande del país.
«No hay ningún lugar que proporcione refugio seguro. Los encontraremos, los detendremos y los deportaremos», declaró Lewandowski, confirmando que agentes del ICE vigilarán los alrededores del estadio en Santa Clara.
Con este panorama, la Super Bowl de 2026 no solo será una batalla por el trofeo Vince Lombardi, sino también un reflejo de la profunda división política que atraviesa Estados Unidos.
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