A Cuba le quedan días con tarjetas internacionales. A partir de este sábado, los pagos con Visa y Mastercard quedarán suspendidos en la isla después de que un banco extranjero —cuyo nombre no fue revelado— decidió romper su relación con Fincimex S.A., el brazo financiero del conglomerado cubano Gaesa, vinculado a las fuerzas armadas y sancionado por Estados Unidos.
«Con fecha 2 de junio se ha recibido comunicación del banco extranjero, procesador de las operaciones que se realizan en Cuba utilizando tarjetas Visa y Mastercard, de interrumpir su relación con Fincimex S.A.», confirmó el Banco Central de Cuba en un comunicado.
El efecto directo de las sanciones de Trump
La decisión no ocurre en el vacío. La administración de Donald Trump firmó en mayo una orden ejecutiva que refuerza las sanciones contra Cuba y que convierte a Gaesa en uno de sus primeros objetivos. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) fijó el viernes como fecha límite para que las empresas extranjeras con negocios en Gaesa reajusten sus operaciones o enfrenten sanciones estadounidenses.
El banco extranjero que operaba las transacciones con Visa y Mastercard en Cuba informó que «se hace ilícito e imposible continuar con la ejecución de los acuerdos con la entidad cubana».
Lo que significa para Cuba
El impacto es directo e inmediato. «A partir de la decisión, Cuba se ve imposibilitada de recibir ingresos como resultado de la comercialización de bienes y servicios por intermedio de tarjetas internacionales de probado alcance tales como Visa y Mastercard», señaló el Banco Central en su comunicado.
En la práctica esto significa que turistas, cubanos en el exterior y cualquier persona que intente pagar con tarjeta internacional en la isla no podrá hacerlo a partir del sábado.
Un golpe más en medio del colapso turístico
La suspensión de Visa y Mastercard llega en el peor momento para la economía cubana. La cadena hotelera Meliá —la más grande de la isla— ya cesó sus operaciones en Cuba, mientras que Iberostar las redujo al mínimo, en lo que representa una debacle turística sin precedentes recientes para el país.
A las sanciones financieras se suma el bloqueo petrolero que la administración Trump impone a Cuba desde enero, en una estrategia que busca asfixiar económicamente al gobierno de La Habana.











