La menopausia no cancela el deseo ni la intimidad. Lo que sí cambia es el cuerpo, y eso abre la puerta a nuevas formas de vivir el placer y el bienestar. Durante años se repitió una idea dura: “cuando llega la menopausia, se acaba el sexo”. Muchas mujeres crecieron oyéndolo en silencio, como si fuera una regla.
Actualmente, la investigación y las guías clínicas pintan otra realidad.











