Bolivia no sale de la crisis. Este lunes 15 de junio, el país sudamericano entró en su séptima semana consecutiva de bloqueos de carreteras y protestas contra el presidente Rodrigo Paz, y aunque la cantidad de cortes viales se redujo de más de 100 a unos 50 puntos, la escasez de alimentos, medicinas y combustible sigue siendo crítica en todo el territorio.
La imagen más contundente del día la dejó La Paz: filas de hasta tres cuadras afuera de un supermercado estatal para comprar carne de pollo a precio subsidiado. Solo uno por persona. Paola Herrera, de 50 años, trabajadora de una empresa de transporte, llevaba cinco horas en la fila cuando habló con la agencia AFP. «Toda la población es la que está sufriendo. Y el gobierno no toma decisiones. Están esperando que de cansancio, de aburrimiento, se levanten todos los bloqueos», dijo.
Pollos en avión: la medida de emergencia
La situación alimentaria es tan crítica que el gobierno de Paz anunció este lunes un puente aéreo para abastecer a la capital. Desde Santa Cruz, al este del país, llegarán diariamente cargamentos de pollo por vía aérea a La Paz, con apoyo logístico de Estados Unidos, Chile y Argentina, aliados de la administración del mandatario.
En los mercados privados de La Paz y El Alto, sin embargo, los precios siguen disparados: las carnes y verduras cuestan más del doble de lo habitual. Los hospitales reportan escasez de medicamentos y los conductores duermen en sus vehículos durante días frente a las gasolineras a la espera de combustible.
El gobierno llama «narcoterroristas» a los manifestantes
Mientras la crisis se prolonga, el gobierno de Paz endureció su discurso y calificó a quienes exigen su renuncia de «narcoterroristas», vinculándolos al exmandatario socialista Evo Morales (2006-2019), prófugo de la justicia por un caso de presunta trata de una menor de edad que él niega.
Los principales sectores movilizados —obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros— rechazan las propuestas de reforma económica del gobierno y no aceptan los llamados al diálogo. El ejecutivo, por su parte, no descarta imponer un estado de excepción que permitiría emplear militares en el control de las protestas y restringiría libertades de reunión y movimiento.
La peor crisis económica en cuatro décadas
Las protestas son la respuesta a la peor crisis económica que atraviesa Bolivia en cuatro décadas. Rodrigo Paz llegó al poder hace siete meses poniendo fin a 20 años consecutivos de gobiernos socialistas y su administración enfrenta el descontento acumulado de sectores que consideran insuficientes las medidas económicas propuestas para salir de esa situación.











