Darren Zhou, de 25 años, envió durante meses mensajes al chatbot detallando un plan para matar a la joven, con la que había terminado una relación de seis meses. El caso terminó con una declaración de culpabilidad y ocho años de libertad condicional.
Un joven de 25 años en el estado de Florida, Estados Unidos, terminó enfrentando cargos penales después de que OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, alertara al FBI sobre una serie de mensajes en los que amenazaba con asesinar a su exnovia.
Meses de mensajes cada vez más alarmantes
El acusado, identificado como Darren Zhou, comenzó a escribirle al chatbot en marzo, poco después de terminar una relación de seis meses. En las conversaciones abordaba los gustos de la joven, los sitios que solía frecuentar y las personas de su entorno, mezclando esa información con expresiones de celos y su insistencia en retomar el vínculo. Con el paso de las semanas, el contenido de los mensajes fue escalando hasta incluir referencias explícitas a un homicidio. «Voy a matarla antes de que termine este mes», llegó a escribirle a la IA, además de asegurar: «Si no puedo tenerla yo, nadie la tendrá».
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Cómo detectó el caso OpenAI
Según explicó el medio estadounidense The Detroit News, las políticas internas de OpenAI permiten que un equipo reducido revise ciertas conversaciones cuando detecta que un usuario podría estar planeando hacerle daño a otra persona, y contemplan la posibilidad de notificar a las autoridades en los casos más graves. Bajo ese protocolo, la compañía trasladó la alerta al FBI, que en mayo entregó los registros de dos meses de conversaciones a la Oficina del Sheriff del condado de Palm Beach. Ese material contenía únicamente lo escrito por Zhou, no las respuestas generadas por el chatbot.
El relato de la víctima
La joven, de 21 años y residente en Lake Worth Beach, contó que decidió terminar la relación por teléfono, ante el temor de cómo podría reaccionar él en persona, a quien describió con un comportamiento «errático, celoso y controlador». Tras la ruptura, aseguró haber recibido llamadas y mensajes insistentes, incluso desde distintos números generados mediante aplicaciones, así como reclamos por comentarios de otros hombres en sus videos de redes sociales. Para cuando los investigadores revisaron el material, la familia de la joven también figuraba entre los mencionados por el acusado.
El proceso judicial
Con las conversaciones como evidencia, Zhou fue arrestado en mayo y permaneció dos días detenido antes de pagar una fianza de USD 100.000. Un mes después, la fiscalía lo acusó formalmente de acoso agravado, amenazas escritas de muerte y uso indebido de un teléfono celular, cargos que en conjunto podían representar hasta 25 años de cárcel. El pasado 13 de agosto, sin embargo, Zhou se declaró culpable de los tres cargos como parte de un acuerdo con la fiscalía que le permitió evitar tanto la prisión como una condena por delito grave.
La sentencia final
El juez a cargo del caso avaló el acuerdo, en parte porque la propia víctima dio su consentimiento, y determinó una pena de ocho años de libertad condicional, bajo una serie de restricciones que el acusado deberá cumplir durante ese periodo. La defensa del joven destacó que se graduó con honores de la Universidad Northeastern, en Boston, que no tenía antecedentes penales y que, según sus abogados, atravesaba «un episodio de salud mental muy difícil» en el momento de los hechos.












