Saber qué y cuándo comer en relación con el ejercicio físico genera dudas constantes entre deportistas y aficionados al gimnasio. ¿Es mejor entrenar en ayunas o cargar energía previamente? Expertos de la Cleveland Clinic y la Universidad Johns Hopkins aclaran que la respuesta no es universal, pero subrayan que el tiempo de ingesta determina directamente tu rendimiento y la velocidad con la que tus músculos se recuperan.

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¿Qué comer antes de la acción?
Si buscas maximizar tu rendimiento inmediato y evitar la fatiga prematura, alimentarte antes de entrenar es la clave. La dietista deportiva Kate Patton explica que los carbohidratos funcionan como la gasolina del cuerpo, mientras que las proteínas preparan los aminoácidos necesarios para la reparación muscular.
Por esta razón, los especialistas sugieren una comida equilibrada entre tres y cuatro horas antes del entrenamiento. Sin embargo, si dispones de poco tiempo o entrenas muy temprano, un snack ligero entre 30 y 60 minutos antes —como una fruta o una barra de granola— aporta la energía suficiente sin causar pesadez.
Proporciones recomendadas:
- Para resistencia (correr, nadar): Prioriza una relación de 4 gramos de carbohidratos por cada gramo de proteína (ej. avena con plátano).
- Para fuerza (pesas): Busca entre 20 y 30 gramos de proteína por comida con una proporción de 2 a 1 respecto a los carbohidratos (ej. salmón con pasta integral).
La importancia del post-entrenamiento
Una vez que finalizas tu rutina, el cuerpo entra en una fase crítica de reparación. Ingerir proteínas y carbohidratos después del ejercicio acelera la síntesis muscular y repone las reservas de glucógeno. Según un estudio publicado en la revista Nutrients, los adultos que consumen ambos nutrientes tras el esfuerzo de fuerza experimentan una recuperación mucho más rápida.
La recomendación general consiste en consumir un refrigerio proteico (como yogur griego o un batido) entre 15 minutos y una hora después de la actividad. Posteriormente, una comida completa con grasas saludables y carbohidratos complejos —lentejas, quinoa o pescado— consolidará los beneficios del entrenamiento.

Escuchar al cuerpo: El factor individual
A pesar de las guías generales, no existe una fórmula mágica que funcione para todos. Mientras que algunas personas rinden mejor en ayunas para evitar náuseas, otras sienten debilidad extrema si no desayunan. Por este motivo, instituciones como la Mayo Clinic sugieren experimentar con los horarios y observar las señales del organismo.
Además, recuerda que la hidratación no es negociable. Los expertos aconsejan beber aproximadamente medio litro de agua en la hora previa al ejercicio y mantener una ingesta constante durante y después de la sesión para prevenir calambres.
Finalmente, la mejor estrategia es aquella que se adapta a tu estilo de vida. Planificar tus comidas y elegir alimentos integrales en lugar de suplementos industriales te permitirá alcanzar tus objetivos físicos de manera sostenible y saludable.
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