Diversos estudios académicos publicados en los últimos años señalan que la revisión frecuente del teléfono móvil se vincula con un mayor número de lapsos cognitivos diarios. Los investigadores observaron que, cuando el hábito de consultar el dispositivo aumenta, también lo hacen los olvidos cotidianos y las interrupciones involuntarias en tareas que requieren enfoque continuo.
Los trabajos analizados indican que la repetida necesidad de revisar notificaciones o actualizar aplicaciones genera cambios de foco mental constantes. Estos saltos entre actividades reducen la capacidad de mantener la atención por periodos prolongados. Además, afectan la memoria de trabajo, que es clave para procesar información a corto plazo.
Posibles mecanismos que explican el fenómeno
Según las publicaciones científicas, la presencia constante del móvil y la expectativa de notificaciones generan una competencia permanente por los recursos atencionales. Esto obligaría al cerebro a dividir esfuerzos, lo que impacta en el rendimiento de tareas que requieren concentración sostenida.
Algunos análisis agregan que los patrones de uso compulsivo pueden alterar los horarios de descanso, ya que las alertas y la exposición a pantallas influyen en la calidad del sueño. A su vez, dormir menos o de manera irregular se asocia con un peor desempeño cognitivo general.
Hallazgos con matices y líneas de investigación abiertas
Aunque existe coincidencia en la relación entre las interrupciones frecuentes y el descenso en la eficiencia cognitiva, no todos los estudios detectan el mismo nivel de impacto. Algunos reportes señalan que la sola presencia del dispositivo, sin interacción directa, no siempre genera efectos medibles en la memoria o el rendimiento intelectual.
Los investigadores coinciden en que se requieren trabajos más amplios y con metodologías comparables. Esto, para determinar en qué medida los patrones de uso influyen en diferentes poblaciones y contextos.
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