HMD Global sorprendió a la industria tras presentar el nuevo Nokia 300 Charge, un dispositivo básico que rinde tributo al icónico Nokia 1100 —el celular más vendido de la historia con más de 250 millones de unidades comercializadas desde 2003—.
Sin embargo, a diferencia de sus antecesores, este modelo combina la resistencia clásica con funciones modernas de energía, posicionándose como una herramienta ideal para emergencias o jornadas extremas.

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Batería colosal y función de batería de respaldo integrada
El principal atractivo de este equipo reside en su autonomía. La compañía integró una batería extraíble de 3.700 mAh que ofrece hasta 40 días de duración en modo de espera con una sola carga.
Asimismo, el teléfono resuelve una necesidad clave de conectividad actual al incorporar:
- Puerto USB-C de 10 W: Estándar moderno para una recarga más rápida y compatible.
- Carga inversa por botón dedicado: Un interruptor físico lateral que permite transferir energía a otros celulares o accesorios sin necesidad de explorar menús internos.
- Linterna LED de alta potencia: Herramienta clave integrada directamente en el chasis del teléfono.
Simplicidad técnica en la era de la desconexión
Fiel al concepto de los llamados dumbphones (teléfonos básicos), el Nokia 300 Charge prescinde de internet, cámaras avanzadas y aplicaciones complejas. Por el contrario, la ficha técnica prioriza la funcionalidad esencial con un panel de 2,4 pulgadas, procesador Unisoc SC6531E, 4 MB de memoria RAM y almacenamiento ampliable hasta 32 GB mediante tarjeta microSD.
Además, el dispositivo opera exclusivamente bajo redes 2G y cuenta con entrada de 3,5 mm para escuchar radio FM sin antenas externas. Por lo pronto, el teléfono inició su comercialización en Filipinas, apuntando a usuarios que buscan escapar de las notificaciones constantes o que requieren un segundo equipo ultra resistente.

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