Tras el impresionante concierto de la barranquillera en la playa de Copacabana, un nuevo conflicto legal asoma en el horizonte. Gerard Piqué analiza seriamente interponer una demanda contra la cantante debido a la aparición de sus hijos, Milán y Sasha, en las pantallas gigantes del evento ante millones de personas.
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El detonante: Imágenes no autorizadas en Copacabana
Durante la histórica presentación en Río de Janeiro, que rompió récords de asistencia, la producción proyectó un video donde se observa a los menores cantando. De acuerdo con la periodista Silvia Taulés, este gesto desató la furia del catalán. Aunque Shakira no recibió una prohibición explícita antes del show, el entorno de Piqué asegura que la artista no contaba con el permiso formal necesario para exponer la imagen de los niños en un espectáculo de tal magnitud.
Por consiguiente, las personas cercanas a Piqué le insisten en que tome medidas legales de inmediato. Para el deportista, esta sobreexposición vulnera el derecho a la privacidad de los menores, quienes ya enfrentan serias dificultades para mantener el anonimato en su vida diaria.
Un historial de tensiones por la privacidad
Este roce no representa un hecho aislado en la relación de la expareja. De hecho, los roles se invirtieron en 2023, cuando Shakira criticó públicamente a Piqué por incluir a uno de sus hijos en una transmisión en vivo de la Kings League.
A pesar de que ambos habían logrado establecer una comunicación cordial en los últimos meses, este episodio en Brasil dinamita la estabilidad alcanzada. Por esta razón, figuras del mundo del espectáculo sugieren que los padres deben alcanzar un pacto definitivo sobre la protección de la identidad de Milán y Sasha antes de que el caso escale nuevamente a los tribunales.
Entre el éxito global y la disputa familiar
Mientras Shakira celebra el éxito rotundo de su gira y su conexión con el público brasileño, la sombra de un nuevo proceso legal empaña el festejo. No obstante, el desenlace dependerá de si Piqué decide finalmente oficializar la demanda o si ambos logran resolver el conflicto mediante el diálogo directo. En definitiva, la privacidad de los niños vuelve a ser el campo de batalla de una de las separaciones más mediáticas de la década.
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