Europa enfrenta una de las peores crisis climáticas de su historia reciente debido a una monumental cúpula de calor impulsada por el anticiclón africano. Esto mantiene en alerta máxima a varios países, registrando temperaturas extremas que ya alcanzan los 46°C.
Este fenómeno meteorológico combina altas presiones persistentes con una densa humedad ambiental, provocando decenas de muertes, el cierre masivo de escuelas, la cancelación de trenes y alertas rojas desde Francia hasta el Reino Unido.

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Francia entre tragedias y colapso energético
El impacto más devastador de esta ola de calor lo lleva Francia. Las autoridades locales confirmaron que al menos 40 personas murieron ahogadas en pocos días al intentar refrescarse, sumado a la trágica muerte de dos niños atrapados dentro de un vehículo en el sureste del país. Asimismo, la agencia Météo France ratificó que la nación acaba de vivir la noche más calurosa desde 1947, obligando al Gobierno a decretar la alerta roja en 54 departamentos, una medida que afecta directamente a 39 millones de ciudadanos y mantiene clausuradas unas 1.350 escuelas.
La emergencia civil también paralizó sectores clave de la infraestructura francesa. La planta nuclear de Golfech debió apagar uno de sus reactores debido a que el agua del río Garona superó el límite permitido. Paralelamente, el sistema de transporte terrestre reporta graves retrasos debido a que el calor extremo deforma las vías del tren.

Restricciones y alertas extremas se extienden por el continente
Por otra parte, la emergencia afecta con la misma fuerza al resto de la región. En España, la agencia AEMET activó alertas rojas por «peligro extraordinario» en zonas como Bilbao y Córdoba. De igual manera, Italia impuso la alerta máxima en 15 de sus principales ciudades, mientras que en Alemania los accidentes por ahogamiento en lagos y mares cobraron la vida de cinco personasa.
Asimismo, la infraestructura educativa y de transporte de Bélgica flaquea ante la crisis, al punto de que un colegio debió trasladar sus exámenes finales a una iglesia para proteger a los alumnos del sofocante calor de las aulas.
Por último, el Reino Unido se prepara para recibir temperaturas inéditas de hasta 39°C, una situación que los meteorólogos británicos catalogan como destructora de récords históricos, acompañada de tormentas eléctricas salvajes que arrojaron más de 3.000 rayos sobre Londres en apenas dos horas. En conclusión, Europa vive una tregua climática imposible que pone a prueba la resistencia de sus ciudadanos y sus servicios de emergencia.
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