La ceremonia de los Premios Grammy 2026 no solo dejó estatuillas y presentaciones memorables; también desató un incendio político de alto nivel. Donald Trump, ausente físicamente en la gala, acaparó los titulares tras arremeter con furia contra el presentador Trevor Noah.
El comediante, quien cerraba su etapa como anfitrión del evento, lanzó polémicos comentarios que provocaron una respuesta inmediata y agresiva del mandatario estadounidense.

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El chiste que detonó la furia de Trump
Durante su monólogo, Noah vinculó el nombre del presidente con el polémico caso de Jeffrey Epstein, sugiriendo que tanto Trump como Bill Clinton frecuentaron la isla del fallecido financiero. Esta referencia encendió las alarmas en el entorno del presidente, quien utilizó su plataforma Truth Social para desmentir categóricamente las afirmaciones del humorista.
“Noah ha dicho INCORRECTAMENTE que Donald Trump y Bill Clinton pasaron tiempo en la isla de Epstein. ¡FALSO!”, escribió el mandatario. Además, enfatizó que jamás ha estado cerca de ese lugar y calificó las declaraciones como «difamatorias».
No obstante, la molestia de Trump coincide con la reciente desclasificación de documentos judiciales sobre el caso Epstein, donde su nombre aparece mencionado en diversas ocasiones debido a su antigua relación social con el magnate.

¿Guerra en los tribunales? Amenazas de demanda
La confrontación no quedó en un simple desmentido. Fiel a su estilo confrontativo, Trump escaló el conflicto al terreno legal y personal. El presidente calificó a Trevor Noah como un “perdedor total” y un presentador «patético y sin talento».
A través de sus redes, advirtió seriamente sobre posibles represalias legales: “Parece que enviaré a mis abogados a denunciar a este pobre presentador para sacarle su dinero”. Incluso, cerró su mensaje con un tono desafiante: “Prepárate Noah, voy a pasármelo bien contigo”.
Críticas a la industria y al rating
Por otro lado, la tensión ya se sentía desde el inicio de la transmisión de la CBS. Trevor Noah ironizó sobre el historial de litigios de Trump al abrir el programa: “Estamos en riguroso directo, porque si editamos este programa, el presidente nos demandará por 16 millones de dólares”.
Como respuesta final, Trump no solo atacó al presentador, sino a toda la producción de los premios. El mandatario sentenció que los Grammy son «lo peor» e «inaguantables», celebrando que la cadena CBS ya no emitirá el evento en el futuro. Este nuevo choque reafirma la fractura total entre el actual gobierno y la industria del entretenimiento en Estados Unidos.

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