Un golpe global al crimen organizado. La Interpol detuvo a más de 1.000 personas e identificó a más de 2.000 víctimas de redes de tráfico de personas, la mayoría procedentes de Colombia, Venezuela y Argentina, en un megaoperativo que involucró a 59 países en cuatro continentes durante el pasado mes de junio.
La agencia policial internacional reveló este lunes 6 de julio que la operación, denominada «Global Chain», se desarrolló entre el 8 y el 12 de junio y se centró en redes implicadas en la explotación sexual, el trabajo forzado, la mendicidad forzada y otras formas de criminalidad.
Más de 1.000 detenidos
Del total de arrestados, 334 fueron detenidos por cargos directamente vinculados con el tráfico de personas y 690 por delitos asociados. Las víctimas identificadas procedían de 45 países, aunque mayoritariamente de Argentina, Colombia, Venezuela, Moldavia y Nepal.
«Muchas fueron traficadas a través de fronteras luego de haber sido engañadas, obligadas o haberse convertido en objetivo por estar en situaciones vulnerables», explicó la Interpol. El organismo instaló dos centros de mando para coordinar el operativo: uno en Río de Janeiro (Brasil) y otro en Skopje, la capital de Macedonia del Norte.
Menores captadas por redes sociales
Uno de los datos más alarmantes: alrededor del 10% de las víctimas eran menores de edad procedentes del continente americano, sometidas a explotación sexual.
Los operativos desarticularon estructuras criminales en varios países. En Brasil, la Policía Federal desmanteló una red que llevaba víctimas a Camboya, donde eran obligadas a participar en estafas por internet: se identificaron 406 víctimas. En Argentina, dos niñas bolivianas fueron rescatadas cuando eran explotadas en una tienda de comestibles. Y en Bélgica, las autoridades desmantelaron una red que captaba a menores de edad a través de redes sociales para obligarlas a prostituirse en Bélgica y Francia, con 17 detenidos.
«Una de las formas más lucrativas de delincuencia»
El secretario general de Interpol, Valdecy Urquiza, advirtió sobre la magnitud del problema: «La trata de personas sigue siendo una de las formas más lucrativas y extendidas de delincuencia organizada en todo el mundo, ya que genera cientos de miles de millones en ingresos ilícitos cada año y causa un daño grave y duradero a las víctimas».











