El Gobierno de Meloni respondió pocas horas después de que Madrid exigiera levantar los controles fronterizos antes del domingo. Roma advierte que la medida seguirá vigente al menos hasta el 15 de agosto.
Italia respondió con firmeza al ultimátum de España. En un comunicado oficial, el Gobierno de Giorgia Meloni afirmó que «no acepta ultimátums ni imposiciones del exterior en materia de seguridad nacional y control de fronteras», y confirmó que mantendrá los controles fronterizos impuestos a los viajeros procedentes de España tras la crisis migratoria en Ceuta.
Hasta el 15 de agosto, «como mínimo»
Roma precisó que no reconsiderará la suspensión del Acuerdo Schengen «al menos hasta el 15 de agosto», y advirtió que la medida seguirá en pie mientras no se eliminen «por completo los riesgos para la seguridad y el terrorismo» en su territorio. Italia también citó el temor a una «nueva oleada» de migrantes hacia Ceuta en esa misma fecha.
La respuesta de España
El canciller español, José Manuel Albares, insistió en que «no hay ningún motivo» para mantener los controles, ya que la situación en Ceuta y Melilla está «canalizada y reconducida», con la mayoría de los migrantes ya devueltos a Marruecos. Recordó además que nadie que cruzó a esas ciudades autónomas pudo llegar a la península europea, dado el régimen fronterizo especial que rige en ambos enclaves.
Un litigio en pleno verano
España había advertido este viernes que, de no levantarse los controles antes del domingo 9 de agosto, aplicaría «medidas proporcionales» para proteger a sus ciudadanos. Con la negativa italiana, la tensión diplomática entre ambos países queda sin resolver de cara al fin de semana.











