La decisión de Sony de despedirse de los discos físicos ya le está costando caro. La compañía japonesa enfrenta una demanda colectiva de USD 457 millones en los Países Bajos, presentada por una organización que representa a 1,7 millones de usuarios de PlayStation, luego de que la empresa anunciara que a partir de enero de 2028 todos los nuevos títulos de PS5 se distribuirán exclusivamente en formato digital.
El argumento: un monopolio total sobre las ventas
Los demandantes sostienen que, al desaparecer el formato físico, la PlayStation Store se convertirá en el único lugar donde comprar juegos nuevos, eliminando la competencia entre tiendas y la posibilidad de encontrar ofertas. Uno de los puntos centrales del reclamo es la comisión del 30% que Sony cobra en las ventas digitales, un cargo que, según los expertos, se trasladaría directamente al precio final que paga el jugador.
Se pierde la reventa y el préstamo de juegos
La demanda también apunta a otro efecto colateral: sin discos, desaparece el mercado de segunda mano, donde muchos jugadores recuperaban parte de su inversión revendiendo títulos ya completados, además de la posibilidad de prestarlos entre amigos. Los expertos legales advierten que las compras digitales son en realidad solo una licencia de uso, lo que también abre dudas sobre la preservación de los videojuegos a largo plazo.
Un debate que ya llegó a los gobiernos
La polémica escaló más allá de los tribunales: legisladores de México y otros países ya analizan presentar acciones antimonopolio contra PlayStation por esta decisión. Sony, por su parte, no ha realizado declaraciones públicas sobre la controversia y sostiene que la medida responde a que más del 80% de sus ventas ya ocurren en formato digital.











