Un incidente registrado en el aeropuerto de Fráncfort obligó a cancelar un vuelo internacional de Lufthansa y dejó seriamente dañado a uno de los aviones más modernos de su flota.
La aeronave involucrada fue un Boeing 787-9 Dreamliner, identificado con la matrícula D-ABPQ y conocido como «Herne». El avión se preparaba para operar el vuelo LH450 con destino a Los Ángeles cuando sufrió una falla en el tren de aterrizaje delantero mientras permanecía estacionado en una puerta de embarque.

Según los reportes preliminares, el sistema de apoyo frontal colapsó de forma repentina, provocando que la aeronave quedara apoyada sobre la parte delantera del fuselaje. El incidente obligó a suspender la operación prevista mientras equipos técnicos evaluaban la magnitud de los daños.
Imágenes difundidas en redes sociales muestran al avión inclinado sobre la pista de estacionamiento tras el colapso. Personal del aeropuerto y de la aerolínea acudió al lugar para asegurar la zona y coordinar las labores de inspección.
De acuerdo con información especializada, el Boeing tenía apenas cuatro meses de servicio dentro de la flota de Lufthansa. Esta condición ha despertado interés entre expertos del sector aeronáutico debido a la antigüedad relativamente reciente de la aeronave.
Hasta el momento no se han reportado personas heridas. Sin embargo, Lufthansa y las autoridades aeroportuarias iniciaron una investigación para determinar las causas de la falla y establecer si existió algún problema mecánico o estructural relacionado con el tren de aterrizaje.











