Perú vive uno de los conteos electorales más cerrados de su historia. A las 13:00 de este lunes 8 de junio, y con el 93,9% de las actas procesadas por la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), el candidato izquierdista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, dio vuelta el conteo y superó a la derechista Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, en la segunda vuelta presidencial celebrada el domingo.
La diferencia, sin embargo, es mínima: Sánchez acumula 8.792.697 votos (50,01%) frente a los 8.788.307 de Fujimori (49,98%). Es decir, apenas 4.390 votos los separan y un 0,03% define, por ahora, al próximo presidente del Perú.
Una remontada para los libros
La jornada arrancó con Fujimori liderando el conteo oficial gracias a los votos urbanos procesados primero. Pero a medida que entraron las actas del sur andino, la sierra rural y el voto en el exterior, el escenario fue cambiando hasta que la balanza terminó volcándose a favor de Sánchez en horas de la mañana del lunes.
Es una secuencia que la propia Fujimori ya había anticipado la noche del domingo, cuando reconoció ante sus simpatizantes que el resultado configuraba un «empate técnico». Sánchez, por su parte, salió a celebrar desde un balcón en Lima los resultados de los conteos rápidos, en un gesto cargado de simbolismo político.
¿Resultado definitivo? Aún no
A pesar del giro en el escrutinio, Perú todavía no tiene presidente electo. A diferencia de otros países de la región, los resultados de la ONPE no constituyen una proclamación oficial. El sistema electoral peruano divide funciones: la ONPE cuenta los votos y el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) resuelve impugnaciones y proclama al ganador.
El presidente del JNE adelantó el domingo que la proclamación oficial podría producirse recién a mediados de julio, una vez concluidas las revisiones de actas observadas e impugnadas. En la primera vuelta, recordemos, ese proceso tomó cerca de un mes.
La elección más ajustada de la historia peruana
Si la tendencia se mantiene, Perú podría romper un récord electoral. Hasta ahora, la segunda vuelta más cerrada en la historia democrática reciente del país fue la de 2016, cuando Pedro Pablo Kuczynski venció a la propia Keiko Fujimori por solo 41.057 votos (0,2 puntos porcentuales).
Lo que se ve hoy en Perú es aún más ajustado: 4.390 votos y 0,03 puntos de diferencia. Es el octavo balotaje presidencial en la historia democrática reciente del país desde que el sistema de segunda vuelta se incorporó en 1985.
Pase lo que pase con el 6,1% restante del conteo, todo apunta a una definición de fotografía y, posiblemente, a impugnaciones que prolongarán la incertidumbre durante varias semanas más.











